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Inicio Colecciones  C1115 La decoración en la arquitectura Mesopotámica
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C1114 Rama Los materiales y elementos
C1115 Rama La decoración en arquitectura
C1116 Rama El entorno social tecnológico
C1117 Rama La construcción persa

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: LA DECORACIÓN EN LA ARQUITECTURA MESOPOTÁMICA.

LA DECORACIÓN EN LA ARQUITECTURA MESOPOTÁMICA.

El palacio es el edificio cuyo interior acapara todo el interés de la decoración. En el Palacio de Mari los muros, revestidos con yeso, se pintaron con motivos de caza y desfiles ceremoniales, usando para ello colores muy brillantes; y es que el cariño por lo plástico estaba, desde muy temprano, arraigado en el pueblo sumerio, lo cual justifica el tratamiento apilastrado de los primitivos muros.


La edificación se revestía, tanto interior como exteriormente, enfoscando sus muros con mezcla de yeso y tierra o con mortero de cal, que en esos momentos eran tenidos como similares. Por el exterior toda la edificación domestica se blanqueaba a la cal, en tanto que el interior se pintaban de colores muy vivos y variados. Durante el primer período de Ur (2.600 a.C.) los muros se decoraban con bajo-relieve y las paredes de los locales se trataban con bellas pinturas y frisos de peses. La elegancia y el refinamiento de Babilonia se mantuvo con los neo-babilonios, pero se perdió en la alianza meda.

En Warka y Uruk, 4.000 años a.C., algunos edificios y santuarios decoraron sus muros en la forma que hemos descrito al estudiar los revestimientos que recubrieron las grandes columnas del templo de la vieja Erech y, que consistía en una decoración rómbica dando aspecto de un zig-zag aterciopelado generado por decenas de miles de pequeños conos o agujas cerámicas, cocidas en horno y sumergidas en tintes de colores, rojo, negro y el propio de la arcilla. Columna del Templo de WarkaEstos conos puntiagudos de dos centímetros de diámetro de base y más de doce centímetros de longitud, se encastraban en la gruesa capa de mortero de barro y en la superficial de yeso mostrando su base cuadrada. Al parecer, este tratamiento se utilizó como capa resistente a la humedad y aunque se realizo en contadas ocasiones, puede decirse que es precursor del "opus reticulatum" y del "opus misivum". Ambos, revestimientos romanos.

Sin duda el capítulo más brillante de la decoración arquitectónica del período mesopotámico lo constituye la técnica decorativa de los ladrillos esmaltados y vidriados de la etapa neosumeria. Caldeos y babilonios dominaban la terracota esmaltada e incluso, a ellos, se les consideran padres de la mayólica; azulejos de barro cocido de vivos colores vidriados Se inició esta técnica en el Período Asirio y consistía en cubrir el ladrillo o la pieza de barro con una pasta de cal, plomo, cobre y potasa, más un pigmento térreo natural. y en la que lograron una calidad excelentes. Se obtenían los azules, amarillos, blancos y negros, en una técnica que no es nada fácil y que, más tarde, a través de la construcción islámica se desarrolló con gran maestría, llegando a ser un atributo clave de la azulejería morisco-andaluza.

La decoración persa siguió trabajando el bajorrelieve, que ahora se esculpen en las jambas pétreas de las puertas, toros antropocéfalos y alados, colosales y potentes, fueron esculpidos en piedra caliza de Tastiete y transportados en balsas por el Eufrates hasta los Palacios de Sargón en Assur y Korsabad. Toros de cinco patas avanzando hacia el visitante, de manera que vistos de frente se muestran en total quietud con su potente torso frontal, en tanto que observados desde el lateral se muestran caminando con placida firmeza, manifestando sus cuatro patas. Durante el período persa las representaciones no son tanto de caza como de procesiones de esclavos y guerreros, como pueden verse en las paredes de las escaleras.

Las placas labradas parecen denotar un principio de industrialización de la obra de arte. De todas formas, la escultura persa es más elegante y refinada que la heredada de los asirios y se alternan, en los frisos, las procesiones con decoración floral con animales enLadrillo esmaltado situaciones nada violentas. En la etapa meda, ya tiempo helénico, se trata ahora de un guerrero en situación de alerta mientras que el toro sagrado se ha concebido como decorativo y se ha subido al capitel de la columna de los pórticos de Persépolis.

Desde la etapa aqueménide, se tiene por moda cubrir los pavimentos del palacio con tapices de colores muy brillantes, pasando rápidamente esta práctica también a las paredes mediante auténticas obras de arte, en una costumbre que ya, nunca se perdería y que crearía una industria en torno a alfombras y tapices que, aún hoy, es muy apreciada en todo el mundo.

Como en cualquier período histórico, la decoración ha contribuido a la datación de los monumentos y obras de arte; así, palacios asirios y babilónicos han sido datados gracias a inscripciones, decoraciones y referencias labradas en las cazoletas o piedras colocadas debajo del eje de las puertas. En estas piedras, por lo general dioritas, calizas u otras piedras importadas, en las que se alojaba el regatón o extremo del eje de la puerta y que quedaban encajadas en el pavimento de adobe, se grababan fechas y datos referentes al propietario, a su profesión y a su dignidad o categoría social. Para los edificios públicos, se pulían y se tallaban inscripciones con el nombre del rey constructor y el del dios al que se destinaba el edificio. No obstante, esto ha podido ocasionar algunas confusiones ya que no fue nada extraño que se aprovecharan de construcciones anteriores.


Actualizado 04/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|