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Inicio Colecciones  C1124 La construcción en piedra.
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El apartado de La Construcción en Piedra se desglosa en: EL TRABAJO EN LA CANTERA, EL ACARREO DE LAS PIEDRAS, EL TRABAJO EN OBRA, LA LABRA DECORATIVA, LA CONSTRUCCIÓN Y EL ENTORNO SOCIAL.

LA CONSTRUCCIÓN EN PIEDRA.

Con anterioridad al año 3.000 a.C., los egipcios lograban los 950° C de temperatura en hornos para obtener la cerámica azul de Malkata.

 


Herramientas de un obrero egipcio.La fundición de toda clase de metales también era desarrollada, en esas fechas, como oficio. En una concavidad practicada en piedra dura, se depositaba mineral triturado mezclado con carbón vegetal, prendido y alimentado con fuelle. En la parte inferior de este crisol, se disponía un pequeño agujero por donde salía el metal liquido que fluía sobre un molde de piedra o arcilla. De esta manera se fundían y colaban: cobre, hierro, plata, oro y, más tarde, bronce.

Con todo lo anterior, es fácil suponer que, desde muy antiguo, dispusieran de buenas y variadas herramientas para trabajar la piedra y la madera, más aún, cuando observamos los delicados trabajos de carpintería que nos han llegado. De las azuelas y almádanas de piedra, fueron pasando a disponer de un gran número de instrumentos metálicos. Tenían una enorme variedad de escoplos, cinceles y barras para trepanar. La sierra y el taladro de arco, similar al arco de violín, era de uso frecuente. También y gracias al dominio que alcanzaron en el despiece de la madera en tablas, disponían de muchos de los instrumentos de albañilería que hoy usamos en nuestras obras. La llana, la escuadra, y el peso de aplomo de pilares se reflejaba en los muchos grabados y dibujos que con referencia a la actividad profesional recogían en tablillas cerámicas

Tanto a pie de cantera como en las grandes obras, existían talleres de fabricación, reparado, afilado y puesta a punto de las distintas herramientas citadas en el punto anterior. Quizá la instrumentación más espectacular, correspondió a la agrimensura y a la medicina, aunque en construcción o en cantería, las herramientas fundamentales fueron: la paciencia y la arena.

Pero volvamos a la construcción en piedra, que como hemos dicho, se presenta como una continuación de la construcción en ladrillo y de aquí, que al principio quedara compuesta por una sillería muy cuidada de pequeños prismas muy homogéneos, para más tarde, ir superando sus dimensiones hasta las proporciones de los grandes dinteles, enormes obeliscos y monumentales colosos monolíticos.

Se utilizó toda clase de piedra, de canteras muy diversas, aunque evidentemente la caliza y más tarde la arenisca, fueron las preferidas para la construcción en razón de su facilidad de corte, proximidad y adecuada densidad para el transporte. El granito demandaba mayor esfuerzo en su extracción, manipulación y transporte. No obstante, no fueron las pequeñas estatuillas, los obeliscos y los sarcófagos los únicos beneficiarios de la magnífica cantera de Asuan; el templo de Kefrén, entre otros, dispuso de este material para sus soportes.

La caliza se extraía siguiendo una buena veta o estrato de espesor de losa definido, con lo que las canteras se adentraban en el acantilado y se constituían galerías subterráneas cuyos techos se tenian que apear con pilares de la propia roca. Esta piedra, se separaba de su lecho mediante cuñas de madera introducidas en perforaciones muy próximas y practicadas mediante cincelado. Las piedras duras, como el granito, se extraían de canteras a cielo abierto, se buscaban o seguían vetas superficiales y se practicaban zanjas o pasillos paralelos, del ancho de una persona y dispuestos a la distancia del ancho de la piedra que se quería obtener. Después, había que extraerla de su lecho y para ello, se abrían perforaciones y se colocaban vigas pasantes de madera para evitarle todo esfuerzo de flexión. Los cortes se lograban mediante hilos metálicos fluidificados con arena e introduciendo cuñas de hierro o bronce.

Los bloque se trabajaban, a pie de cantera, hasta las dimensiones solicitadas, aunque previamente eran clasificados y reseñados por su ancho, dimensión prioritaria en sus sillerías. Se llevaba un exacto control de las piezas extraídas y sobre todo de las que salían de la cantera para su transporte, así como de la cuadrilla que se hacía cargo de ellas.Organización para el transporte de grandes bloques.

El mayor desbastado se realizaba en cuanto que el bloque era extraído pues, como todos sabemos, la piedra es muy blanda y fácil de trabajar mientras conserva su humedad de cantera. Se aserraban mediante una tablilla y arena o con sierra, en el más exacto sentido de la palabra en términos de carpintería. Se desbastaba mediante cincelado e incluso, se taladraban para introducir las clavijas de anclaje del cordel de tiro para el transporte. A los talleres a pie de obra, les correspondían las tareas más artísticas y cuidadas; es decir, la labra de acabado y el ajuste de los sillares. La reparación de los sillares, el grabado y el pulimento, eran labores a realizar después de la colocación en obra.

Arrastre y elevación de sillares.Los grandes sillares se transportaban con el volumen mínimo preciso para evitar esfuerzos innecesarios y, los que harían falta para esculpir a los desproporcionados colosos, se vaciaban hasta un solido capaz bastante próximos a sus planos de labra. El transporte se hacía por arrastre; en tierra, sobre un patín de madera o en barco a través del Nilo, arteria fundamental del transporte en Egipto, de manera que, en suelo firme, cada sillar tomaba su patín y no lo dejaba hasta su llegada a la obra. En los desplazamientos largos y siempre que se podía, se aprovechaba el río para el transporte.

Se utilizaban las calzadas de piedras construidas para obras anteriores y las que quedarían como avenidas de acceso a la propia construcción nueva. En los caminos terrosos, explanadas y rampas de elevación, se establecían traviesas de madera, colocadas muy próximas y en una forma similar a la que, mucho más tarde, adoptaron los tendidos del ferrocarril. (véase dibujo realizado en el apartado de las pirámides).Colocación de dinteles.

El arrastre se ejecutaba con bueyes o mediante cuadrillas humanas, compuestas por veinticinco personas bajo la vigilancia de un soldado que actuaba como responsable del transporte y que se hacía cargo de la mole o pieza a la salida de cantera y debía responder de ella en su recepción en obra o en el taller. Pues, como hemos dicho, se llevaba un exacto control de todas y cada una de las piedras.

Cuando se trataba de bloques muy pesados, se sumaban cuadrillas y se dotaban operarios para la tarea de verter, desde el trineo, arena o fango jabonoso del Nilo, con el fin de fluidificar el rozamiento del patín, en su deslizamiento sobre los maderos o traviesas. En ocasiones, estos operarios eran transportados en la parte delantera del propio trineo.

Sistema estructural adintelado.Detalle de aparejo de una columna.En Egipto, puede admitirse que desde el principio se dominaba la construcción en piedra tras el ensayo y desarrollo de la construcción en ladrillo, y que ni una ni otra, se abandonaron nunca. Por otro lado, en el uso y trabajo de la piedra se evolucionó relativamente poco y la preocupación o reto estaba en la utilización de sillares, cada vez, de mayores dimensiones y, en consecuencia, el problema que se planteaba era racionalizar el transporte y el acuerdo de las piedras para su mejor aparejo y acoplamiento.

La colocación de los sillares respondía a un aparejo por hiladas, del mismo modo que se procedía en la construcción de ladrillo. Las piedras se colocaban unas sobre otras sin ningún material de acueste o unión y se labraban hasta el prisma perfecto pero, no todas las hiladas eran de la misma altura; ni siquiera la hilada era perfectamente regular. No obstante, en las grandes construccionesAparejo de muros y pórticos. una cuadrilla clasificaba, retocaba o componían dos o más piedras, para que juntas, dieran la altura de una hilada e incluso, se labraban escalonados o cajeados en las piedras colocadas para recibir al sillar inmediatamente superior y hacer que la sillería quedara perfectamente engatillada.

Se aprovechaban todos los sillares, poniendo de manifiesto el gran sentido de la economía que imponía el esfuerzo del transporte del material, de forma que se aprovechaban hasta las desportilladas, las cuales, eran reparadas más tarde. No usaban elementos metálicos para unir ni reparar las piedras, sin embargo, eran maestros en el parcheado y sujeción de las mismas, mediante palomillas o colas de milano, aprendidas de la carpintería y aplicadas con la misma tecnología que si de madera se tratara.

No eran más respetuoso con las columnas o pilares, pues salvo en aquellos casos en que eran de una sola pieza, se aparejaban con el mismo orden y criterio que se había seguido para el muro. Lo que hubiese escandalizado a un griego, aparejarColocación del Obelisco. o componer con varias piedras los tambores del fuste y losTemplo de Baldaquino. Detalles capiteles, era práctica frecuente en la columna egipcia. En otras ocasiones, los capiteles fueron forros cerámicos que encerraban al núcleo a modo de encofrado perdido, y cuyo interior quedaba constituido por una argamasa muy resistente.

La estructura porticada quedaba totalmente articulada, pues las vigas y losas de techo se apoyaban sin ninguna vinculación entre ellas. Estos dinteles eran de una sola pieza y por ello, raramente la luz entre soportes alcanzaba los 4,00 metros. No usaban cabrias para elevar los bloques, que se remontaban de hiladas a hiladas por medio del balancín y de la palanca. Por tanto, para su elevación y arrastre por el plano de coronación o de cubierta del edificio, debían construirseDetalles de la construcción con bóvedas, en Egipto. rampas de remonte hasta esa cota, y para los movimientos o desplazamientos por dicho plano, se tenían que rellenar los vacíos del edificio con grandes masas de ladrillo y colmatar los espacios con arena. Este dato nos puede servir para comprender cuanto ya hemos dicho, en los párrafos anteriores, en relación con la importancia que mantenía la industria ladrillera en paralelo con la construcción en piedra. Los espacios intercolumnios se rellenaban con masas de ladrillo, pues de haberlo hecho con tierra, como se ha escrito en ocasiones, se originarían empujes en los muros y en los soportes, capaces de producir desplomes.

La bóveda no fue una forma constructiva que tuviera eco alguno en la arquitectura egipcia y, sólo en las últimas dinastías faraónicas, encontramos falsas bóvedas, construidas sin cimbras o por hiladas horizontales avanzadas. Así la vemos en el templo de Seti I, en Abidos; y también en algunas tumbas de Deir-el-Bahari.

Se movían grandes volúmenes de material como elementos auxiliares de la construcción, tanto de ladrillo como de tierra y es, particularmente interesante, digna de estudio la forma con que transportaban, remontaban e izaban las grandes piezas monolíticas, como es el caso de los obeliscos que emblematizaban los pilonos o puertas de los grandes templos de Nuevo Imperio.

Las juntas en el aparejo de las fábricas de piedras, eran asumidas con la misma naturalidad que se concebían para la fábrica de ladrillo y ello, a pesar de la irregularidad que hemos señalado en los párrafos anteriores. Era tan consecuente la junta con su fábrica, que la plantilla que servía para el grabado de la rica decoración mural de los pilonos y paredes no buscaba, para sus limites, la coincidencia con las juntas del aparejo Es fundamental entender lo que aquí se comenta en el texto, pues la piedra, comprendiendo en ello toda la tarea de transporte y manipulación de la misma, se apreciaba y no podía entrarse en otras razones que pudiera implicar una sustitución ni un desprecio de ningún sillar. Por ello el aparejo y la decoración eran trabajos que no tenían interferencias entre ellos. La plantilla decorativa no pretendía ajustarse a las juntas de los sillares. Esto ni molestaba ni beneficiaba. Ambas eran las que debían ser y bajo esta premisa no daba lugar a plantear otras consideraciones..Decoración de una portada. Detalle.

Una vez colocados los dinteles y losas de techo, se retiraba, parcialmente, el volumen de ladrillos que rellenaban los espacios interiores. Con ello, se proporcionaba una plataforma de trabajo, separada del techo a la distancia conveniente, para realizar bajorrelieves decorativos en las tres caras vistas de las grandes vigas, en los capiteles e incluso decorar los techos con la delicadeza y elegancia que, aún hoy, podemos admirar en Karnark.

El escultor que trabajaba los relieves altos, bajos o rehundidos se diferenciaba poco del pintor. La piedra se regularizaba extendiendo una fina capa de yeso sobre la que se dibujaban las figuras que más tarde se esculpirían. Estas, adquirían siluetas lineales de gran finura y alta definición, de forma que la potencia del trabajo se manifestaba dependiendo de la incidencia de la luz.

Los talleres tenían gran autonomía en el tratamiento de los temas y quizás la única censura era la de que se debía tratar al hombre en su máxima dignidad. Se dice que hay grandes temas de humor en los relieves egipcios, pero siempre la figura debía mantener la distancia entre sus hombros en un planoDecoración mural. Edfú. frontal y la pierna posterior, avanzada. De esta manera, se expresaba toda la potencialidad del cuerpo humano. Había gran reconocimiento del trabajo artístico y artesanal del taller y fueron celebres los gremios artesanales tebanos, los cuales no se dejaron nunca influir por las corrientes helénicas ni romanas; por el contrario, se dice que Dédalo se educó en el dibujo y en las artes, en estos talleres.

Trabajaban la escultura con la precisión que requería la obra, así, los grandes colosos se trataban casi sin detalles, en su sólido capaz, pues eran hitos referenciales de la monumentalidad y del poder que no debían distraer al detalle de los otros trabajos decorativos. Recorren una escala de definición que pasa por trabajos tan hermosos como el rostro de Nefertiti que, comtemplándola, uno percibe que la actual mujer occidental, en su cosmética, aún está tratando de acercarse a aquella deidad.

En Egipto hay un gran reconocimiento y respeto, quizás por primera vez en la historia, hacia el trabajo del arquitecto. No sólo por el del arquitecto estatal, que era un hombre brillante en todas las ramas del saber y en el de las relaciones sociales, sino también por el trabajo delCabeza en piedra caliza de la Reina Nefertiti (1360 a.C.) arquitecto o maestro constructor que prestaba sus servicios a la clase acomodada del país. Este reconocimiento o autoría sobre el proyecto y su construcción, no se había dado en Mesopotamia ni, salvo excepciones puntuales, se daría en Grecia. Sin duda el arquitecto estatal era un hombre excepcional con enorme capacidad organizativa, dotes de administrador económico y persona en la que recaían grandes responsabilidades y cargos. Instalado entre el poder religioso y el poder real, era el administrador de la distribución de las tierras y responsable de su beneficio.

Imhotep, compartía la alta compañía del rey y la jerarquía sacerdotal, se define como el Canciller del Rey, Administrador del Gran Palacio, Gran Sacerdote de Heliópolis y Celador de los apartamentos privados de la Reina; además de curandero. La proximidad de Senmut a la famosa Reina Hatshepsut, no tiene paralelo, además de ser el Primer Funcionario del Reino, era el Arquitecto de todas las obras reales, Guardián Jefe y Educador de la hija de la Reina y Superintendente del Estado. Bek, fue el arquitecto estatal en el tiempo de Akhenatom. Inemi y Haremsaf fueron los grandes arquitectos de Karnak en las Dinastías XVIII y XXII respectivamente.

En muchos momentos de la historia de Egipto, la actividad constructiva ocupaba a casi toda la población activa incluyendo a los esclavos y, en más de una ocasión, fue la causa de la ruina económica del país. Se dice que Keops vendió a su bella hija para financiar su pirámide. Durante los períodos agrícolas se reclutaba todo el personal que, durante algo más de tres meses trabajaba en la actividad constructiva. En ella, se malvivía En la construcción se trabajaba durante el período que no podía trabajarse la agricultura, pues el país quedaba Invadido por las aguas del Nilo, buena parte del año. Este tiempo se tenía como un servicio que se prestaba obligatoriamente al Estado y, los que de alguna manera trabajaban más tiempo eran por su condición de esclavitud o porque no encontraban otra actividad mejor remunerada y considerada. y participaban todos los esclavos, pero todos entendían que realizaban un trabajo sagrado. Todos pretendían cualificarse como artesanos y pasar a obra o al taller y así, apartarse de los duros trabajos del transporte y gozar de mayor consideración. La diosa Seshat, lo era de todos los participantes en el proceso edificatorio; Señora de los constructores, participaba, a través del Rey, en la disposición de los edificios.

El arquitecto Senmut, con la cuerda de replantear.La titulación de arquitecto equivalía a la de "maestro constructor" y "supervisor de las Obras" y se enseñaba en una transmisión directa de padre a hijo, dentro de en una institución casi dinástica. Ya en el siglo V antes de Cristo existía una lista de los 25 mejores arquitectos que encabezada por Kanofer y secundada por su hijo el gran Imhotep, concluía con Khnumibre, autor de la misma. Pero lo más admirable del proceso constructivo era la organización jerarquizada del mismo. El Arquitecto era el capataz de los capataces y cabeza de las distintas organizaciones gremiales. Estas a su vez se organizaban piramidalmente en una estructura mucho más perfecta que la del propio ejército, de manera que nadie quedaba apartado de su responsabilidad.

Los proyectos se dibujaban, en las grandes obras, con gran detalle y precisión de medidas. Se dibujaban plantas e incluso alzados sobre una cuadrícula o plano red, de color distinto al de la traza del dibujo. Se dice que de aquí viene el vocablo "replanteo". Dichos dibujos quedaban recogidos en papiro, tablillas de arcilla estucada y placas de piedra caliza y, en el caso de los templos, estos quedaban depositados en los archivos oficiales. Esto último, es también digno de reseñar pues en Grecia no se ha encontrado dibujo alguno de las obras antiguas y se ha afirmado que los edificios se levantaban con la medición como único documento, cosa que es sorprendente en un país que tanto dibujó su cerámica.

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Actualizado 26/03/08

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