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Inicio Colecciones  C1132 Ciudades, fortificaciones y enterramientos.
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C11 Rama Arquitectura Pre-romana
C113 Rama Arquitectura Griega
C1131 Rama Construcción Prehelénica
C1132 Rama Las Ciudades
C1133 Rama El Templo y su construcción
C1134 Rama El Templo y su evolución
C1135 Rama Evolución de los órdenes
C1136 Rama Acabados y decoración
C1137 Rama El edificio público
C1138 Rama El entorno social

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: CIUDADES, FORTIFICACIONES Y ENTERRAMIENTOS.

CIUDADES, FORTIFICACIONES Y ENTERRAMIENTOS

Por los propios relatos homéricos, vemos como la Grecia que le precedió no tuvo una estructura de nación, sino que presentaba la de una federación de pequeños estados o principados marítimos, cuyos gobernantes (príncipes o reyes) mantenían vínculos de cercanía; o como en el caso de Tirinto y Pilos, que miraban con respeto la supremacía de Micenas, pero sin mayor subordinación.

 


Aunque no entremos más allá, en la organización política de estas pequeñas ciudades, sí es obligado que sean considerados algunos aspectos de las relaciones entre ellos, que no sólo propició la construcción de fortificaciones sino que, también, forjó el carácter de un pueblo bélico y obsesionado por la defensa. De otra parte, el Mediterráneo oriental estaba dominado por los fenicios que según Homero eran "auténticos traficantes entre asirios y egipcios, gente de poco fiar".El mundo prehelénico (6500-480 a.C)

Troya, como vía por la que penetró la cultura de Anatolia en el área del Egeo, puede considerarse el núcleo fundamental, no sólo de la historia primitiva del continente griego, sino que constituye el punto de partida de las fortificaciones de esta parte del Mediterráneo.

No obstante, desde el principio, los pueblos del área continental debieron mantener continuas luchas, y más que dotarse de palacios, lo que hicieron fue rodearse de murallas y constituirse en "Castillos" o "Ciudadelas fortificadas". Fueron muchos los pueblos o asentamientos que construyeron su cerca pétrea, para adosar a ella sus casas o edificios intramuros. Así, las primeras cercas datan de un siglo antes de la llegada de los hititas, sin embargo se atribuye a este pueblo la construcción ciclópea, unos 3000 años a.C.

Los primeros niveles de Troya (Jonia) están datados hacia 3500 años a.C. y constituyó un ring que fue ampliándose, con cercas concéntricas sucesivas y dejandoDorian-Malthi. Recinto amurallado de 1800 años a.C. así, datos para la determinación cronológica de los distintos niveles arqueológicos. Hacia 2100 años a.C. encerraba un área elíptica de 8000 m2. cuyo diámetro mayor era de 115 m. y el menor de 80 m. A ella, se accedía por una rampa de 12 m. y se rodeaba de una muralla de piedra, bien elaborada.

Cesclo y Dimini (Tesalia) y otros asentamientos ya poseían (4500 años a.C.) cercas de piedras, de aproximadamente dos metros de espesor, en mampostería muy irregular, aglomerada y asentada con barro. A pesar de la pobreza de esta fortificaciones vemos como se dotaban de torres cuadradas de importantes proporciones. Más tarde y pasada la etapa del bronce, las fábricas pétreas que componían estas murallas se labraban con una mampostería poligonal, bien concertada y aglomerada con barro pero sin apenas juntas, lo que dice mucho de la calidad a la que se llegaba en la labra de la piedra. Otras fortificaciones son: Calandriani, en Siros (2700 años a.C.); Lerna, en Argolida (2400 años a.C.), Dorian, en Mesenes (1800 años a.C.); Esmirna, en Lidia (1200 años a.C.). Esta última sufrió grandes recrecidos y ampliaciones cuatrocientos años mas tarde. Pero fue la llegada de los Dorios procedentes de los Balcanes y defensores de la estructura feudal, lo que establece el comienzo de la etapa de las nuevas fortificaciones.

Eran anillos o muros ciclópeos, "el pelargikon", que encerraban no más de cinco acres de tierra, con una muralla que se levantaba hasta 6 ó 8 m. y se constituía por una fábrica de grandes bloques de toba caliza, ligeramente escuadrados, asentados a hueso en hiladas irregulares y cuajadamente enripiadas. Hacia el año 350 a.C. se construyó la fortaleza de Eleutheria (Gyphtokastro) entre Beotia y Atica que dispone una enorme muralla secuenciada por grandes torres cuadradas, levantadas cada 50 metros, toda ella labrada en una perfecta sillería de hiladas regulares y cuya calidad de ejecución ha hecho que haya soportado perfectamente el paso de la Historia.

Plano de la ciudad de Tirinto 1200 años a.C.En estas construcciones de 1300 años a.C., sorprende la dimensión que alcanzan dichos bloques y la forma en que pudieron elevarse. Pensemos que el dintel de la Puerta de los Leones pesa 26 toneladas y que el de la entrada del Tesoro de Atreo pesa más de 100 toneladas.

En general, estas ciudadelas se conformaban con un doble anillo; uno exterior de mayor carácter de bastión y, otro interior que constituía una fortificación de refugio que protegía a la edificación pública: el Hall asambleario, el mégaron comunitario y los megarones y locales domésticos. El camino entre ambas cercas tomaba, en las proximidades a las puertas, quiebros de noventa grados para obstaculizar la aglomeración de invasores tratando de forzar las puertas. Tirinto presenta una planta que enlaza con el palacio y es un claro ejemplo en el que un palacio fortificado es, o parece ser, colocado dentro de un castillo. Dispuso de una cerca en la que se ordenaban sillares mayores de 3,00 m. de lado y era típica la construcción de fábrica de piedra reforzada o protegida por grandes maderos.

La Grecia Continental, que siempre miró con recelo a Creta, dado el gran desarrollo cultural de la civilización minoica y la capacidad de levantarse repetidamente sobre sus propias ruinas, se manifestó como agresiva y siempre preparándose para atacar a la Gran Isla. Aceptó de buen grado la llegada de los Dorios y su nueva estructura política y en consecuencia, todo el Peloponeso se fortificó en ciudadelas. De entre ellas, destaca el cinturón constituido por Pilos, Micenas, Tirinto, Esparta y Dorian-Malti. Ahora se defendía el pequeño palacio y algunos mégarones o edificios públicos pues en la nueva estructura política, en tiempo de paz, casi toda la población era rural y la casa, de esas condiciones, quedaba al pie de la montaña, en tanto que la zona intramuros dibujaba el recinto de la futura "acrópolis", en cuyo centro quedaba el mégaron que contenía el trono del rey y en torno a él, algunos edificios públicos. Puerta de los Leones. Micenas.

Micenas es, probablemente, el caso más claro de una fortaleza adaptada a una orografía bastante movida, con un suelo rocoso, que ocasionaba una cerca de difícil configuración. Asimismo, es buena muestra de la dificultad de la colocación de los bloques en la construcción ciclópea, donde con frecuencia, las piedras quedan depositadas para no poder moverlas posteriormente, resultando una obra bruta e irregular. No obstante nada podemos exigir a la maravillosa perfección de la fábrica de las cúpulas micénicas.

De los restos mejores conservados de esta fortaleza, encontramos la Puerta Norte y, más aún, la celebre Puerta de los Leones (1450 años a.C.). Ambas, que mantienen gran diferencia en el trato formal y emblemático en favor de la segunda, se constituyen por dolmenes de enormes bloques. La Puerta de los Leones dispone, sobre sus dos piedras monolíticas de jambas, una losa de dintel de 12 m3. de volumen y 26Puerta de los Leones 1450. años a.C. Dimensiones de los bloques ciclópeos. toneladas de peso. Sobre él, se alza una placa triangular que es una de las primeras piedras esculpidas de la construcción griega y que, más que un triángulo de descarga mecánica del dintel No puede negarse la pequeña descarga que puede introducir la placa heráldica que se colocó sobre el dintel de la Puerta de los Leones. No obstante la magnitud del dintel y la forma curvada del trasdós, han hecho que su respuesta mecánica haya sido más que suficiente, pero la forma en que están cortados los enormes sillares a su llegada a la referida placa, constituye el verdadero triángulo de descarga. Dicho triángulo lo vemos en vacio en el Tesoro de Atreo, que también debió estar cerrado durante largo tiempo., es un emblema heráldico compuesto de dos leones rampantes, de clara influencia caldea, en torno a una columna dórica invertida (cretense).

Hacia el año 850 a.C. se reconstruye la muralla de Esmirna, que queda dotada de una anchura de 4,75 m. y fue ampliada, una vez más, cien años más tarde. La parte más antigua presentaba al exterior un revestimiento de mampostería que tomaba un espesor de 80 cm. En el núcleo interior quedaba encerrada una argamasa de mampuestos irregulares aglomerados con arcilla, para cerrarse interiormente con un muro en talud, de ladrillo tosco de 2 m. de espesor. El cuerpo alto, se resolvía presentando taludes al exterior e interior, y quedaba coronada con almenas que protegían un paseo de ronda de 2,70 m. de ancho. Toda esta elevación del muro se construyó con ladrillo tosco (adobe), y el grueso de los merlones de la almena era de 1,40 m. La ampliación del año 750 a.C. fortificó la parte baja, por el exterior, con una mampostería poligonal de magnifica ejecución.Sección fugada de la Muralla de Smirna.

No debe sorprendernos el empleo del adobe en estas construcciones, muy en tiempo de los Dorios, pues para entonces se generalizó la fábrica de traza fenicia, constituida por ladrillos con refuerzos de tablones o cadenas de madera, y aunque esta obra nace para la construcción de viviendas, pronto pasó a algunas fortificaciones, e incluso al templo. Pero el templo recupero pronto la madera para sus elementos, aunque posteriormente la sustituyó por la piedra.

La orografía del país junto a la dispersión de hábitos y creencias hicieron que los griegos no lograran nunca constituir ni concebir la idea de un estado. La organización a la que podían aspirar era exclusivamente a la de ciudad y, más tarde a la de ciudad-estado. Cada una mantenía su orgullo, su culto y su héroe local. La lucha entre los pueblos era a muerte. Vencer a la ciudad vecina, cuando surgían las discordia, no tenía como fin anexionarla ni conquistarla, sino destruirla, saquearla y tomar a la población activa como esclava. No se podía mantener ni controlar la ciudad derrotada para establecer una estructura de colonización e imperio. Era fundamental que la ciudad se estableciera en un lugar alto, escarpado y orientada al Este. Salubre y protegida del levante por razones de humedad, aún debía tener fácil salida y difícil entrada para no facilitar el saqueo.

El análisis de la ciudad jónica de la segunda mitad del siglo primero a.C. es pieza clave en el estudio del urbanismo, pero los principios que le condicionaron no fueron Plano de Priene. Hacia 200 años a.C.otros que los que acabamos de reseñar. Una ciudad poco reconocible por el extranjero saqueador, con una trama ortogonal de manzanas iguales y sin más puntos referenciables que la plaza del mercado o ágora. Mileto dispone todas sus manzanas rectangulares de 29,50 por 51,60 m., y si no fuese por la necesidad de dividir el territorio urbano en razón de barrios de distintas clases sociales, sólo el ágora o punto baricéntrico de las entradas del comercio, hubiese sido el único elemento ordenador y referencial.

El mégaron o Trono del Rey fue durante mucho tiempo el lugar común y asambleario, pero cuando la ciudad se llenó de usos públicos y proliferaron las asambleas (comerciantes, magistrados, deportistas, etc.), surge la "Ciudad-Estado", las clases sociales y la necesidad de dividir el territorio de la ciudad según tres clases de ciudadanos. A esta forma de organizar la trama urbana responden Eubea, Olinto, Priene y Mileto entre otras poblaciones, igualmente fortificadas, del ámbito del Egeo.

Ya por el siglo IV a.C., existían en Pérgamo unas ordenanzas reguladoras que dividían su texto en tres partes para atender a la higiene, al urbanismo y a la edificación. En ellas se sancionaban con multas el ocupar la calle con escombros o materiales de construcción y el invadir la medianera vecina, y con demolición, el no respeto de la alineación.

También se fijaba, para la vegetación, la distancia que debían separarse los árboles de la edificación para garantizar la estabilidad de los muros Olvidar esta recomendación ha ocasionado, y sigue ocasionando, muchos problemas en la estabilidad de los edificios..

La Grecia de la antigüedad no era, en ningún sentido, el pueblo que mantuviera gran esperanza por lo que pudiera depararle la vida posterior. El mundo de los dioses estaba claramente separado del de los vivos, y para con los muertos, sólo se tenía la obligación de enterrarlos. La ciudad, a diferencia de Egipto, era para los vivos, y a los muertos había que sacarlos de ella.Plano de la ciudad de Mileto trazado por Ippodamo de Mileto.

La piedra no es el material de contenido religioso ni mitológico, como lo fuera en el país del Nilo. En Grecia la madera era el material fundamental de construcción, los grandes terremotos les habían enseñado que las fábricas debían estar armadas y tener un grado de flexibilidad. Una fábrica, como ya hemos visto, debía estar controlada por cadenas de madera, pero ahora, un nuevo enemigo reclamaba la atención del constructor: los incendios que eran cada vez más frecuentes, y sólo por esta razón se desplazó a aquella en favor de la piedra. No obstante, para articular los tambores de las columnas frente al fenómeno sísmico, había que contar con ella.

Para el año 1600 a.C. se estima que Hagia-Triada debía tener una población cercana a los cien mil habitantes, pues próxima a esta ciudad se encontró una tumba comunitaria de 250 plazas de enterramientos. Al margen de estas tumbas cretenses que pueden ser propias de grandes catástrofes, en la Grecia contenental la tumba Aquea del siglo XV a.C. era un enterramiento en pozo. Micenas importó de Creta la cámara de enterramiento que más tarde originó el Tholo o sala abovedada, generalmente construida en piedra, sobre la que se originaba un montículo de tierra. Esta, no se trataba de una obra excavada sino levantada. Para Vitruvio un "tholo" era toda construcción circular, desde una cella porticada hasta una simple columna. En Micenas se construyeron un gran número de tumbas abovedadas, pero es probable, que si no se hubiese levantado la del Tesoro de Atreo (1325 años a.C.) no estuviesemos tratando este apartado. Es sorprendente la enorme similitud que existe, no solo en lo conceptual sino también en lo formal y constructivo, entre esta construcción y la tumba ibérica "Cueva del Romeral" de Antequera en la provincia de Málaga.

El magnífico Tholo (gorro) o tumba circular enterrada, mal llamada "de Agamenon" y conocida como "Tesoro de Atreo", es una cúpula de revolución, apuntada o peraltada, de directriz parabólica que, aún teniendo en cuenta que se trata de una cúpula construida mediante avanzado de hiladas horizontales, puede calificarse como la mejor ejecución constructiva de toda la historia antigua. Muchas veces se ha comparado, su belleza, con la del Panteón de Roma y es válida la comparación sin perdida de rigor constructivo, porque tanto una como otra se apartan de la pura ortodoxia constructiva de la ejecución dela bóveda para, por medio de artes ingeniosas, lograr ejemplares admirables. Para entonces estábamos en los momentos más fructíferos del uso del hierro como herramienta. Recordemos que debemos el hallazgo de este material a los Hititas y que lo datamos hacia 1200 años a.C. Tesoro de Atreo. Micenas 1325 años a.C.

La construcción, también llamada tumba de pasillo, por responder a las de esta tipología, dispone de un corredor de entrada, (dromos) de 43,50 m. de longitud. Este, se mantiene a cielo abierto hasta alcanzar la altura que toma el tholo al encontrar la portada (10,60 m.). Se pasa después por un vestíbulo cubierto por la enorme losa de dintel de 5,60 m. de profundidad y de aquí, a la cámara principal cubierta con la cúpula, que tiene en su base circular un diámetro de 14,60 m. y 13,50 m. de altura en su cúspide. Sobre un ángulo próximo a los 93 grados respecto al eje de entrada, se abre un pequeño corredor que da paso a la pequeña cámara del tesoro de planta cuadrada, (6,50x6,00 m2.), excavada en el costado derecho del tholo y de menor categoría en su ejecución, aunque sus paredes están decoradas con figuras esculpidas en piedra.

La cúpula micénica y el corredor de acceso se construyen en una sillería de piedra caliza elaborada a hueso, que aunque seudo-isodoma es de una perfección incomparable. Los bloques de arranque toman una altura de hilada de 80 cm., siendo la hilada media, en la cúpula, de 42 cm. de altura de sillar. Esta cúpula se forma por 33 hiladas horizontales que decrecen en canto según se acercan a la clave y se cierra con una losa de mayores proporciones. Las piedras se avanzaban respecto a la hilada inferior para más tarde lograr la continuidad de la superficie mediante el desbastado de la arista salediza, ya en la obra colocada y consolidada. La forma de colmena interior es sólo una piel pétrea que sirve de cimbra al montículoEntrada desde el Dromos del Tholo del Tesoro de Atreo superpuesto.Tholo del Romeral. Antequera (Málaga)

El dintel de la entrada, partido simétricamente, es de 118 toneladas de peso, labrado sobre una losa mínima de 8,50x6,50x1,20 m3. y 132,60 toneladas. Sobre dicho dintel se sitúa un hueco de descarga que es un triángulo isósceles, próximo en sus ángulos de arranque a los 60 grados, y que aunque la función mecánica ya se viese en la arquitectura egipcia y en la Puerta de los Leones, es ésta la construcción que ha adjudicado, como propio, el origen del triángulo de descarga a la edificación micénica. Dicho triángulo se cubrió con una losa de piedra esculpida que debió lucir formas y colores de influencia egipcia. Toda la portada estaba decorada con un aplacado de piedra de color verde que debió ser alabastro y a ambos lados de la puerta se colocaron dos pilastras a modo de columnas dóricas cretenses con dibujo en zig-zag horizontal de gran amplitud. Estas columnas invertidas, se dice, que estuvieron forradas con chapa fina de cobre repujado.

Tesoro de Atreo. La cúpula (interior).Interiormente, el espacio se decoraba profusamente como correspondía a la arquitectura micénica y lo hacía, mediante medallones de bronce, distribuidos uniformemente por el paramento de la cúpula y sujetados a los sillares mediante clavos, cuyos restos aún podemos observar en el monumento.

 

 

 

 


Actualizado 25/01/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|