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Inicio Colecciones  C1135 Evolución de los distintos órdenes.
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C1138 Rama El entorno social

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: EVOLUCIÓN DE LOS DISTINTOS ORDENES.

EVOLUCIÓN DE LOS DISTINTOS ORDENES.

La segunda mitad del siglo VII a.C. constituyó el período de experimentación en el cual se consolida el Orden Dórico y se acepta e introduce el Orden Jónico como lenguaje propio de la construcción del templo griego, que más tarde, se aceptaría para casi todos los edificios públicos. De la evolución del Orden Dórico es del que se tiene mayor argumentación, pues durante mucho tiempo ha sido el más apreciado o mejor visto por la arqueología que tomó a Corinto y Argos como foco cultural de este arte. Su gran producción se reparte por el noroeste de la Grecia Continental, Corfú, Sur de Italia y Sicilia.

 


Forma en que el capital dórico fue peraltando su perfil.Como primeros templos dóricos pueden reseñarse El Santuario de Termos (900 años a.C.), templo en ábside, levantado con muros de adobe con refuerzos de madera, dotado de un zócalo de mampuestos y cubierta vegetal; el Segundo Templo de Termos (800 años a.C.), con ábside menos curvado, muros de adobe y rodeado de columnas de madera que quedaban lejos y fuera de la techumbre; el Templo de Apolo en Termos (625 años a.C.), templo axial, aún con columnas de madera; el Templo de Hera I en Olympia (600 años a.C.). Todavía la piedra se limitaba al estilobato y a la parte baja de los muros, las columnas de madera, estriadas y provistas de collarín metálico, no fueron sustituidas por columnas de piedra, una a una, hasta el año 170 a.C., como ya habíamos señalado anteriormente. Por último y para no hacer este apartado interminable, el de Artemisa en Corfú (590 años a.C.) que es considerado como el primer templo griego construido en piedra.

Estos primeros templos dóricos construidos en piedra presentaban un aspecto realmente tosco. Sus columnas, con una altura que no superaba seis veces el diámetro, se mostraban rechonchas y disponían de un ábaco que se hacía muy visible, en tanto que el capitel quedaba casi sin expresión, con una generatriz muy horizontal o tendida y recordaba un cojín de corta altura. El entablamento, con un friso excesivamente alto y masivo para elevar la cubierta respecto al arquitrabe, se presentaba muy pesado. Este orden, que se mantuvo sin basa, es decir, con la columna emergiendo directamente del estilobato, evolucionóTemplo de Aphaia. Detalle del capitel. hacía la ligereza de sus elementos elevando ligeramente su columna y peraltando considerablemente el perfil de su capitel. Asimismo, acortó su friso y, sobre todo, fue cargándolo de ritmo y decoración. La cubierta fue bajando la inclinación de sus faldones.

Es cierto que todos los elementos del dórico atendían y establecían un mimetismo inmediato en relación con la funcionalidad que dichos elementos habían prestado en el templo construido en madera. No obstante, se ha especulado en exceso con la interpretación o correlación de las formas de los elementos en piedra del templo, y sus correspondientes en los antiguos de madera. Así, hemos oído y leído reiteradamente que los triglifos eran los recuerdos de las cabezas de las vigas de madera que asomaban por encima del arquitrabe.

Allí, en el templo de madera, el friso era una gran masa de tablas acostadas en la que descargaban las vigas transversales. Estas tablas tendidas tenían que cubrirse, exteriormente, con otras colocadas verticalmente, como tablas paredañas, cuyas uniones debían ocultar los triglifos (tres palos verticales de uniones acanaladas). Las uniones de las tablas paredañas o posición de los triglifos, era lógico que se localizaran sobre los ejes de las columnas, pero nada tenían que ver con la posición de las vigas transversales del armazón de la cubierta, las cuales descargaban más arriba, en la cornisa. Por tanto, los triglifos de los templos en piedra, simbolizan directamente a los triglifos de los templos de madera y no mimetizan a la cabezas de las vigas que nunca asomaron en el friso del templo de madera. También había que proteger los espacios entre los triglifos de la construcción en madera, y esto se hacía con placas de terracota cuyo tamaño, por razón de fragilidad, había que limitar. Por ello, es razonable que los triglifos se acercasen y se situasen, además de sobre las columnas, en el centro de los vanos, aunque ya, sin función de unión de las tablas paredañas. Estas tablillas cerámicas "metopas" también se reprodujeron en el friso pétreo, pero tampoco debe adjudicársele el simbolismo de cerrar el espacio entrevigado de las vigas transversales, y mucho menos en las fachadas frontales, como en muchos textos se repite.

Las gotas, pequeños conos truncados, que aparecen debajo de los mútulos (almohadillados o modillones de la cornisa) y debajo de las tenias de la construcción en piedra, simbolizan cuñas y espigas de sujeción de las tablillas y triglifos de la construcción en madera. Igualmente, las estrias de la columna, se puedenElementos del Orden Dórico relacionar con las caras poligonales que tenían las columnas de madera, producto del trabajo de desbastado con la azuela del carpintero.

La columna dórica presentaba, generalmente, veinte estrias verticales (18 grados de ángulos centrales), cuyas canaladuras se encontraban en aristas vivas, de manera que en cada cuarto del circulo, de su sección transversal, se trazaban cuatro canaladuras completas y dos mitades que coincidían con los ejes ortogonales de dicho circulo. Estas canaladuras evolucionaron haciéndose cada vez más profundas, sin perder su arista, y su trazado y labra requería un cuidadoso trabajo, ya que el diámetro del tambor variaba con la altura. Por ello aunque su origen se quiera ver en el trabajo de la azuela, hay que apreciarlo como propio de la construcción en piedra o buscarlo más profundamente. Recordemos que ya Imhótep, 2.700 años a.C. utilizó la columna estriada en piedra, en Saqqara para el complejo funerario de Zoser.

Para el año 450 a.C., con la construcción del magnífico templo de Aphaia en Egina, se puede estimar que el Orden Dórico encuentra toda su madurez y belleza.

El Orden Jónico puede entenderse, más que como un Orden nuevo, como la aceptación por los Dorios de las formas orientales firmemente arraigadas en los pueblos de la costa del Asia Menor, y más tarde en las Islas Cíclades. Realmente el Dórico y el Jónico son relativamente coincidentes en el tiempo y durante muchos años, este último, fue tenido como un estilo exótico. Carecía de la severidad del Dórico, era un estilo en base a una decoración excesivamente flexible para el diseñador y por ello, se prestaba poco a la idea de estandarización que se pretendía para la construcción en piedra. De hecho el capitel, pieza fundamental, crea grandes problemas al llegar a la esquina del templo.

A veces se nos han presentado, los distintos Ordenes, como estilos muy en la misma línea, y visto a esta distancia en el tiempo y colocados uno al lado del otro, como siempre se nos muestra, es posible que así lo admitamos. No obstante, en lo esencial y anímico, las diferencias son notables. Respecto al Dórico, el Jónico, interpone una basa, aunque tímida, entre el estilobato y el fuste de la columna que, ahora, suele tomar veinticuatro estrías con aristas no vivas. El ábaco se reduce hasta lo sutil, decorándose con ovas, para desarrollarse bajo él, un capitel con amplias volutas laterales, que recuerda la almohadilla arrollada que llevaban en la cabeza los porteadores; el arquitrabe se escalona en platabandas mientras que el friso pierde su decoración en favor de la cornisa.

La voluta la encontramos, como elemento del capitel o como horquilla vertical del fuste de la columna, en Chipre y Neandría (siglo VII a.C.) y a partir de entonces evoluciona hacia el capitel horizontal de volutas laterales. Desde aquí, debió pasar a Palestina y a la arquitectura persa (capiteles de la Sala de las Cien Columnas).

El capitel de volutas paralelas laterales, nace en el interior del templo axial, como horquillado que soportaba la viga cumbrera de la cubierta a dos aguas. Más tarde, cuando se le utilizó como elemento de fachada y se encuentra con que en la esquina del templo, ha de presentarse como pieza de costados contiguos iguales u ofrecer su cara frontal a uno u otro lado del edificio, pudo optar por la solución que más tarde ofreció, en el capitel de la arquitectura persa, pasando a ocho volutas, pero no lo hizo así. Para resolver este problema, en el templo griego, el capitel Jónico evolucionó abatiendo u orientando, la voluta de la esquina en la dirección deEvolución del capitel Jónico. la diagonal de su capitel, al mismo tiempo que volvió la voluta opuesta sobre su plano ortogonal.

Pero el Jónico se había mantenido casi sin desarrollo, hasta que Pericles reconoce la gran delicadeza de sus formas y la flexibilidad de su refinada arquitectura. En los propíleos atenienses, fue aceptado sólo para los capiteles de las columnas interiores, pero a partir de entonces coexistieron en muchos templos, en los que las columnas exteriores eran dóricas y las interiores jónicas. Así, en el magnífico Tholos (templo rotondo) de Epidauro, levantado por Policloto el Joven, 360 años a.C., las columnas exteriores son dóricas mientras las interiores son del más puro Jónico, e igualmente ocurre en el templo de Alea levantado hacia el año 353 a.C. en Tegea. Después de la Coalición de Atenas y Esparta 432-404 años a.C., el Jónico se impuso como Orden con todos sus merecimientos y atributos, y se consolida en la construcción del Templo de Atenea Nique y en la del Erecteión. Para ello cambió el rico Jónico asiático por el Jónico modesto y gracioso de las Islas Cíclades.

Detalle de un capitel jónico labrado en piedra caliza.Entre otros, podemos calificar como templos jónicos: el templo de Neandría en Asia Menor levantado hacia el año 680 a.C.; el templo de Artemisa en Efeso levantado hacia el año 560 a.C. y reconstruido por Chersífron hacia el año 356 a.C., con muro de piedra arenisca y columnas de marmol; el templo de Apolo construido por Ictinio (arquitecto del Partenón) en Olimpia 430 años a.C. que aunque se levantó como dórico, lucía en piedra caliza gris, columnas jónicas e incluso corintias. Por último citemos, y sólo por no alargarnos en esta lista, el templo de Atenea Polias construido en Priene por Pitios el año 334 a.C.

Calímaco, magnífico escultor al que se atribuye el diseño de las cariátides del Erecteión, diseñó el primer capitel corintio, hacia el año 400 a.C, en honor a la ciudad de Corinto y probablemente inspirado en los capiteles florales egipcios de la XIX Dinastía. Este capitel, presentaba un ramillete o canasta de hojas de acanto, sobre la que emergía un conjunto de volutas. Este nuevo estilo u orden tuvo una evolución similar a la que había tenido el Jónico, de manera que al principio se consideró como decorativo del espacio interior para, más tarde, consolidarse como Orden de pleno derecho. Puede decirse, que en este caso la evolución fue mucho más rápida. Surgieron templos jónicos que en su interior tomaron capiteles corintios pero, la realidad es que el Corintio no es más que la consecuencia decorativa que demandaba el refinamiento helénico de la época. Algunos detractores de este Orden lo han llegado a definir como el orden jónico de capitel corintio. Lo cierto es que en poco tiempo pasó a ser el estilo preferido de la sociedad griega, ensombreciendo con ello al orden Jónico. A partir de este momento se construyeron muchos edificios en los que se mezclaron el Jónico y el Corintio. La primera obra de este orden es "La Linterna o Monumento a Lisícrates" que constituye una de las piezas maestras del orden corintio.


Actualizado 29/06/07

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