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Inicio Colecciones  C1136 Los acabados y la decoración del templo.
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C1133 Rama El Templo y su construcción
C1134 Rama El Templo y su evolución
C1135 Rama Evolución de los órdenes
C1136 Rama Acabados y decoración
C1137 Rama El edificio público
C1138 Rama El entorno social

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: LOS ACABADOS Y LA DECORACIÓN DEL TEMPLO.

LOS ACABADOS Y LA DECORACIÓN DEL TEMPLO.

La imagen que hoy tenemos, en base a la idea de perfección de la labra de la piedra del templo griego, en razón a las reproducciones e incluso a la visita a los propios monumentos, es que éstos quedaban acabados con la piedra desnuda y sin ningún revestimiento. Nada más lejos de la realidad, pues son muchas las formas y tratamientos en que, en mayor o menor grado, su superficie, o gran parte de ella, fue tratada y decorada

 


Metopa en altorrelieveSi bien se perdió, en cierta medida, la técnica de las incrustaciones de mármoles veteados y pórfidos, propias del arte micénico arcaico, las cuales se redujeron a algunas inscripciones en mármol negro o a algunas aplicaciones excepcionales como en el caso del Erecteión; en cambio se generalizó, no sólo la colocación de elementos decorativos de terracota (palmetas de la crestería y del alero), sino que también era muy frecuente el forrado la piedra mediante aplacado cerámico esmaltado. Así desde finales del siglo VII a.C. se recubría la piedra, fundamentalmente la cornisa, con piezas de arcilla cocida fabricadas en Corinto y tomadas a la piedra mediante clavos de cobre. Esta tradición que pasó a Sicilia y al sur de Italia, se ha justificado desde distintos puntos de vista. En primer lugar se argumenta que, puesto que era práctica de buen acabado de los primitivos templos en madera, pasó a la construcción en piedra sin mayores consideraciones. Otras veces leemos que la razón del forrado cerámico se debía al basto aspecto que ofrecían las piedras en las superficies lisas, y por último, se ha justificado como la necesidad de proteger a determinadas piedras calcáreas de la acción de la lluvia. Todas las razones son válidas y no requieren mayor pleito que admitirlo como costumbre, pues es cierto que la caliza de Metaponte era floja y se fisuraba al poco tiempo de colocada por razones térmicas, y que la labra de la primera etapa era realmente tosca. Pero todo ello no nos permite descartar la razón estética, que debía tener su importancia, pues del mismo modo que vemos como se forraba con cerámica, el travertino del templo de Paestum, observamos como se recubrían, del mismo material, las vigas de madera de los techos del interior de algunos templos de piedra.

La escultura y la pintura fueron consustanciales a la arquitectura griega y, desde luego a la decoración del templo, pero otro tema abierto para la polémica es la idea del juego, propio de todo arte, que establecen la luz y la sombra. Conjunto escultórico del frontis.Mientras se ha querido justificar el hecho de que las estrías de la columna se hiciesen cada vez más profundas como razón para lograr mayor contraste entre la parte iluminada y la sombra arrojada, se ha argumentado que los fondos de los frontones y de otras partes decoradas, se pintaban con colores apagados u oscuros para matizar el contraste de las sombras proyectadas de las esculturas y relieves. Es posible que ambas teorías sean compatibles con la armonía que tanto buscaron.

En el exterior, los frisos se labraron y esculpieron en alto-relieve, de manera que las figuras se mostraban fuertemente realzadas. En los frontones se apostaron esculturas que eran izadas a su posición definitiva después de acabadas completamente en el taller. En el interior, la decoración del friso de los pórticos del pronaos o entrada a la cella, se labraba con menos realce, quedando casi en un leve bajo-relieve.

Pero lo que más llamaría nuestra atención, si nos encontráramos con un templo de la época recién acabado, sería su colorido. Los relieves, líneas y grecas se pintaban con colores fuertes y brillantes, usándose para ello los amarillos, oro, azul y negro. Los fondos se pintaron de blanco, ocre y rojo, dejando el azul oscuro para los fondos de los techos o paramentos horizontales.


Actualizado 29/06/07

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|