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Inicio Colecciones  C1147 La actividad constructiva en el pueblo etrusco.
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C1144 Rama Construcción del templo
C1145 Rama La ciudad
C1146 Rama Las murallas y puertas
C1147 Rama La actividad constructiva

 

La presente ficha se desglosa en el apartado de: LA ACTIVIDAD CONSTRUCTIVA EN EL PUEBLO ETRUSCO.

LA ACTIVIDAD CONSTRUCTIVA EN EL PUEBLO ETRUSCO.

Como hemos expuesto en puntos anteriores, no fue la construcción una de las actividades principales de la sociedad del pueblo etrusco. No debieron, ni el arquitecto ni el constructor, obtener reconocimientos que les mantuviese en puestos preferenciales de la vida social. Sobre todo porque no vinieron maestros constructores de otros lugares, en tanto que si vinieron escultores y pintores.

 


Debió haber una gran actividad en fundidores y herreros, a juzgar por la producción de objetos de bronce y hierro, y en base a que llegaron a constituir gremios. Del mismo modo, sí se crearon escuelas de pintura y sobre todo, eran maestros en modelar la arcilla.

La construcción debió quedar lejos de concebirse como arte, e incluso la obra funeraria excavada que ocupó mayor atención, debió tener dos fases diferenciadas, la ingeniería y la ornamentación o labra decorativa. Esta última fase pudo tener algún reconocimiento pero desde luego la construcción no fue nunca considerada como actividad artística.

Tampoco hubo grandes programas de obras públicas. El problema del agua para el etrusco no era la falta de ésta, sólo había que impedir que se fuese por las empinadas vaguadas o mantenerla en sus cauces y desde luego cruzar, los ríos. Fueron mejores ingenieros en hidráulica que maestros en la construcción. De todas formas, el mayor esfuerzo y en lo que fueron dignos de toda reseña, fueron sus obras de saneamiento de las ciudades. La evacuación del agua de lluvia y fecales se hacía por colectores que desaguaban en la "cloaca máxima" la cual llevaba el caudal al mar o al cauce del río, de aquí que tanto buscaran los ríos para sus emplazamientos. La Cloaca Máxima de Roma fue construida por los etruscos hacia el primer tercio del siglo VI a.C. es sin duda la primera bóveda circular de roscas radiales. Tiene una luz de casi 3,50 m. y se constituye por tres roscas superpuestas de sillares, donde cada sillar alcanza unos 76 cm. de peralte.

En cuanto a los materiales empleados en la construcción, ponen de manifiesto cuanto venimos diciendo en relación con lo que no poseían pretensiones de una arquitectura que se definiera por algunos de los conceptos de eternidad, orden, belleza, calidad del material constructivo o cualquier otro ideal. Amigos de lo espontáneo y de la ornamentación no se definieron, tampoco, por un material o sistema constructivo determinado. Construían de la manera más inmediata y no reparaban en lo perecedero o deteriorable del material constructivo, Así, usaron el adobe o unos ladrillos de muy baja cochura, la madera y la piedra de origen volcánica blanda de fácil trabajabilidad y, desde luego, local. Recordemos que Carrara, la gran cantera del Renacimiento, está emplazada en el corazón de La Toscaza, próxima a Pisa.

Las más de las veces la piedra, en construcción, se limitaba a los podios y basamento y eso que la piedra salía sola de las excavaciones y vaciado de las tumbas o afloraba sobre el terreno como en Volterra y en Viterbo, pero no es que no supieran trabajar la piedra sino que, a diferencia de Grecia, la construcción y la escultura eran tareas distintas y artes diferentes, pues viendo las espléndidas urnas de alabastro (siglo III a.C.) uno no sabe a que respetaban más, si a la mujer o al trabajo en piedra.


Actualizado 26/03/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|