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Inicio Colecciones  C1432 Edificios de la Arquitectura Sasánida.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C14 Rama Arquitectura Persa-Sasánida             
C141 Rama La herencia Aqueménida        
C142 Rama El "Iwan" como el Legado Parto
C143 Rama La etapa Sasánida
C1431 Rama La construcción Sasánida    
C1432 Rama Edificios de la Arquitectura Sasánida   
C1433 Rama Elementos decorativos e influencia en la arquitectura Bizantina

 

El capítulo de Edificios más notables de la Arquitectura Sasánida se desglosa en el apartado: LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO DE FIRUZABAD, LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO DE CTESIFONTE, LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO DE BISHAPUR, LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO DE SARVISTÁN, LA CONSTRUCCIÓN DEL PALACIO DE EIWÁN-E KERJA.

EDIFICIOS   MAS   NOTABLES   DE   LA ARQUITECTURA   SASÁNIDA.

Hemos visto al estudiar la construcción de la arquitectura aqueménida como el palacio era el edificio que casi exclusivamente reclamaba la atención del arquitecto; allí exponíamos las razones de esta particularidad, y veíamos como aparte de los edificios que componían la ciudadela palatina, sólo algunas construcciones, más funerarias que religiosas, asistían al concurso de la arquitectura.

 


Durante los casi 800 años que mediaron entre el tiempo de Ciro y la fecha en que se levantaron los edificios de la etapa sasánida, a duras penas se había logrado cuajar el concepto de ciudad, y la casa, respondía a una respuesta agrícola, poco urbana. Ello, a pesar de los esfuerzos e iniciativas del período parto que, como hemos visto, propuso distintos modelos de asentamiento frente a las viejas tradiciones de aquella sociedad nómada. Lo cierto es que en el Irán sasánida la arquitectura digna de reseñar, siguió siendo la arquitectura palatina, e incluso de estas construcciones nobles, sólo escasos edificios han dejado restos documentados.

LA  CONSTRUCCIÓN  DEL  PALACIO  DE FIRUZABAD.  Planta y secciones del Palacio de Firuzabad.

El Palacio de Firuzabad es la primera construcción notable de la Arquitectura Sasánida. Fue construido por deseo de Ardashir hacia el año 230. Su planta, de la misma forma que toda la construcción, conjuga las tradiciones persas más puras. Se trata de un rectángulo cuyas proporciones recuerdan las de las construcciones de Pasargada, encerrando en su interior un patio cuadrado dispuesto en la misma forma que aparecía en el Palacio de Sargón II, en Korsabad. Sobre el eje longitudinal y embocando la fachada principal, se sitúa el "iwán" de origen parto, así como la tradicional fachada antepuesta.

La planta quedaba claramente dividida en dos partes, en razón de las funciones que en ellas se desarrollaban. En la primera, más representativa y pública, se disponía el "iwán", abierto a fachada; ocupando el resto de la primera crujía se emplazaban los salones de recepción, a uno y otro lado del iwán. Detrás de este primer "cuerpo parto", se alineaban, transversalmente, tres espacios cuadrados cubiertos por pequeñas cúpulas peraltadas, apoyadas sobre trompas. Estos espacios constituían habitaciones de audiciencias muy privadas.

En la parte segunda o mitad posterior de la planta, se localiza el área más doméstica, lo cual se percibe hasta en el menor espesor de sus muros. En torno al patio y en una sola crujía, se ordenaban los locales de residencia,  que se resolvieron mediante bóvedas de cañón de directriz parabólicaDecoración de estuco de los nichos de las pequeñas salas abovedadas en Firuzabad.

De nuevo nos encontramos ante unos muros perimetrales, con profusión de resaltos exteriores, que reavivan la tradición mesopotámica. Aquí, el muro se adorna con suaves nichos ciegos de gran esbeltez y escasa profundidad, quedando enmarcados por las pilastras laterales y por la cornisa superior. De esta forma, la fachada con sus nichos, quedaba modularmente compuesta por una sucesión de alfices. Esta composición se mantendrá en el muro de toda la construcción sasánida y se retomará, en ocasiones, en la construcción bizantina más tardía. En la fachada frontal del Palacio, estos nichos ciegos se acortaron hasta encontrar las proporciones de delgadas ventanas ciegas y se colocaron de forma que atienden claramente a razones puras de diseño, estableciendo y potenciando la composición simétrica de la fachada. En esta construcción de Firuzabad, tanto la serenidad de las formas de su fachada, recubierta de estuco, como la suavidad de la cornisa almenada, reflejan la delicadeza de la arquitectura aqueménida y el esmero de la construcción babilónica.

Toda la construcción puede calificarse de sólida, no sólo por el espesor de los muros sino también Vista panorámica del Palacio de Firuzabad.por la forma en que ellos se ordenan, cuajando un sistema de construcción en el que no caben espacios que interrumpan la trama ni el orden del conjunto edificado. La fábrica encuentra su enorme capacidad mecánica en la calidad del mortero de cal, tan rico en este aglomerante que, a veces, ha sido descrito como pasta de yeso. Como hemos apuntado en el párrafo anterior, las fachadas se revistieron con estucoEl estuco es una pasta constituida por cal y polvo fino de mármol amasada con agua, pasta que junto con la de yeso, trabajaban con singular maestría, como veremos al hablar de las placas decorativas que con tanta frecuencia emplearon.

El considerable espesor de los muros de este conjunto, cuajado de pequeños nichos, así como con el grosor con que se proyectaron los del Palacio de Ctesifonte e incluso el que se dió a los muros del pequeño Palacio de Sarvistán, fue una constante de la arquitectura sasánida. Aquí, en el Palacio de Firuzabad, dichos espesores son excesivos y sólo se justifican porque además de recibir los empujes laterales de las bóvedas y cúpulas, tenían que alojar pasillos al nivel de las terrazas. Estas cubiertas planas, eran muy vivideras en las noches frescas del árido verano, pero en todo tiempo eran muy frecuentadas, por pura tradición babilónica y poPalacio de Firuzabad. Formas constructivas y estructurales de la cosntrucción.r razones de vigilancia.

En la bóveda de cañón circular que cubre el "iwán" es casi evidente que debieron usar pequeñas cimbras completas en la parte de la clave, por estar toda ella construida con mampuestos. La imposta interior y la presencia de huellas de entrega de las referidas cimbras en esta parte alta de la bóveda, así lo atestiguan. Dada la carencia de madera, el uso de estas cimbras completas, de influencia romana, suponía otro alarde propio de los reyes persas en el inicio de una nueva etapa. Pero el uso de esta cimbra y el cañón circular no se correspondió con el resto de la construcción de este período. Por otro lado, aún estaba muy reciente el modelo de construcción parta, pues el arco de medio punto y consecuentemente la bóveda de cañón circular es una asunción de la propuesta filhelénica, plenamente adoptada en Hatra y, de allí, traída a esta construcción.

El resto de las bóvedas de cañón del Palacio de Firuzabad son de directriz parabólica, según la traza del denominado triángulo egipcio "7/8" y están enmarcadas o entestadas por muros frontales, de formas que se construyeron con total ausencia de cimbra, es decir, mediante hiladas diagonales, tendidas o "de tajadas", como era la forma tradicional en el Irán desde que, ésta técnica, fuera propuesta por la vieja Mesopotamia y que, ahora, sería asumida plenamente por la construcción sasánida. También, como veremos más adelante, esta forma de construcción se utilizó, con frecuencia en la construcción bizantina.

Las tres cúpulas de las salas de audiencia, que también responden a una directriz parabólica de revolución, fueron construidas alternando morrilos laminares con ladrillos cocidos. La selección de estos mampuestos aplanados, de proporciones similares a las de los ladrillos para mantener las hiladas, imprescindible para una construcción sin cimbra, debió suponer un esfuerzo indudable y una gran lentitud en la marcha de la obra. Por ello, a partir de este momento, la arquitectura persa-sasánida utilizó el ladrillo de buena cochura y lo hizo con total conocimiento de su repercusión económica y de que se trataba de un material valioso, no sólo mecánicamente sino estética y térmicamente. Consecuentemente, su uso, se reservó a zonas muy cuidadas de la obra y, fundamentalmente, para la construcción de arcos, bóvedas y cúpulas.  Vista de una trompa de las pequeñas salas abovedadas del Palacio de Firuzabad.

Volviendo a las cúpulas del palacio que estamos describiendo, ellas están levantadas sobre un anillo alabeado, conformado por nichos que adelantan sus arcos de coronación y por trompas cónicas, conseguidas por roscas concéntricas. De esta forma se resolvió la transición de la planta cuadrada de la sala, al círculo que marca el arranque de la cúpula. Este tipo de anillo, de nichos y trompas, lo veremos nuevamente en el Palacio de Sarvistán y en casi todas las construcciones de este período. La trompa, como elemento constructivo que resuelve dicha transición, del cuadrado al círculo, constituye una de la principales aportaciones del arte sasánida a la arquitectura bizantina y a historia de la construcción.

Otro punto interesante de la construcción sasánida, que hemos enunciado anteriormente, es sin duda el de los contrarresto Quizás la mayor singularidad, en el aspecto mecánico, de la construcción sasánida fue la ausencia de contrafuertes exteriores. La organización de la planta debía absorber todos los empujes mediante nichos, cañones transversales, etc., sin la existencia de planos neutros ni elementos inútiles.] de los empujes de las bóvedas, el cual iremos exponiendo al tratar el conjunto de edificios que desarrollaremos en este capítulo. En el caso del Palacio de Firuzabad, la bóveda del iwán es contrarrestada por el conjunto de cañones que cubren las salas transversales que, paralelas a la fachada principal, se levantan en cada ala de la misma. El contrarresto de las tres pequeñas cúpulas alineadas que ocupan la segunda crujía del palacio, está encomendado al macizo rectangular que se eleva hasta los riñones de dichas bóvedas, en el cuerpo central del edificio. Como hemos dicho, en este macizo se localizan las galerías de acceso a la cubierta. Esta, se constituyó por una terraza sobre el relleno de los senos que dejaban las bóvedas.

Por último, el palacio que estamos estudiando quiere mostrarnos, una vez más, la vigencia o permanencia de la huella aqueménida en el país del Fars, tomando para la decoración de los nichos de las pequeñas salas cubiertas con cúpulas, que hemos estudiado en los párrafos anteriores, el caveto o la nacela egipcia que había sido el elemento inseparable de las puertas de los palacios de Persépolis.

LA  CONSTRUCCIÓN  DEL  PALACIO  DE CTESIFONTE.

Planta del Palacio de Ctesifonte.El Palacio de Cetesifonte fue atribuido, primero a Cosroes II y más tarde a Khusrau (Cosroes I), lo cual supone que debía haberse construido con posterioridad al año 530. Otros autores han atribuido la construcción de este palacio a la etapa aqueménida. Hoy parece seguro que el palacio de la verdadera capital persa de los períodos parto y sasánida debió levantarlo Shapur I, hijo del gran Ardashir y segundo rey de la dinastía sasánida y, por tanto, construido hacia la mitad del siglo III. Más tarde, en el año 435, fue redecorado por Baharam V, sufriendo importantes cambios en sus revestimientos interiores. Se sabe que debió sufrir varias reformas y que quizás una de ellas fuese llevada a cabo por Cosroes, quien lo ocupó cuando, como monarca sasánida, accedió al trono el año 531, pero esta reforma debió quedarse reducida a pequeños cambios y a la introducción de nuevos elementos ornamentales.

Un terremoto habido en Irak en 1880 lesionó fuertemente al Palacio, dejando a la bóveda en la porción de ella que hoy podemos ver. No obstante, la fachada y el enorme arco que embocaba a la bóveda y al iwán aguantó con toda dignidad dicho azote. Sin embargo, el viento de un fuerte ciclón desatado el año 1909 vino a dejarla bastante debilitada; no en balde, desde hacía treinta años, dicha parte de la fachada había permanecido expuesta como un parapeto sin contrafuertes. Siete años más tarde, la artillería inglesa, tratando de acallar al pueblo iraquí, derrumbo la mayor parte de la construcción, el ala derecha de la fachada y el importante arco de embocadura.

La planta, casi cuadrada (104x118m².), aunque a primera vista parece planteada bajo los mismos principios compositivos y funcionales que propuso la planta rectangular del Palacio de Firuzabad, atiende, en este caso, a una residencia menos doméstica y permanente. Allí, destacaba un eje principal de simetría, perpendicular a la fachada principal, en tanto que en el Palacio de Ctesifonte se establecía la doble simetría de sus dos ejes ortogonales; no obstante, ambos edificios mantienen un primer cuerpo frontal de uso público, de recepción y audiencia, simétrico, en cuyo eje se emplaza el "iwán", la gran sala que sustituyó a las apadanas de la etapa aqueménida y que ahora se mantiene abierta a fachada y cubierta por la gran bóveda. A uno y otro lado del iwán se establecían unas salas de audiencias de amplias dimensiones, cubierta con bóvedas paralelas a la del iwán. Entre el iwán y estas salas de audiencias, se constituía un pasillo cubierto con pequeñas bóvedas transversales, que conformaban el gran elemento de contrarresto.

Tanto en Ctesifonte como en Firuzabad, la amplitud del citado cañón corrido del "iwán", ocupaba exactamente la cuarta parte de la fachada, e igualmente en los dosAspecto actual de la bóveda del Iwán del Palacio de Ctesifonte. edificios, se mantenía un cuerpo, central y transversal, en el que se emplazan pequeñas salas cuadradas. Este cuerpo transversal e intermedio separaba, de manera rotunda, la zona pública de la zona privada, dejando a esta última en la parte posterior.

En el caso de la planta del Palacio de Ctesifonte, sobre las ruinas de su cimentación, encontramos en el cuerpo posterior, un espacio que recuerda al patio del Palacio de Firuzabad. Pero este gran espacio, que es de las mismas proporciones que las del iwán y que está sobre su mismo eje, es difícil de justificar como patio, pues a pesar de que la construcción responde totalmente a una dobleFachada del Palacio de Ctesifonte. simetría, el gran espesor de sus muros laterales, idénticos y en prolongación a los del "iwán" que estamos estudiando, es muy probable que estuviera cubierto o que se proyectase cubrir con una bóveda de categoría similar a la que cubre el gran iwán de la fachada principal. Esto hace suponer que el Palacio pudo haberse planteado con dos salas de recepción o apadanas, por razón de alarde, propio del "Rey de reyes" de las dinastías persas, pues, como recordaremos, así resultó en Persépolis, donde después de la Apadana de Darío se levantó la Sala de las Cien columnas como audiencia de Jerjes.

Su enorme y potente fachada y las dimensiones de la bóveda que cubre el iwán hicieron que el edificio presentara un aspecto colosal. Aún hoy, contemplando la citada bóveda, uno queda asombrado de las dimensiones de ella. Igualmente ocurre con la calidad con que se aparejó la fábrica de ladrillo que podemos observar en el ala izquierda, ligeramente restaurada, de la enorme fachada. Esta fábrica, que hoy se muestra vista, fue proyectada y terminada revestida de estuco.

Estructuralmente, parece haberse planteado la construcción de una gran bóveda de directriz parabólica y que el resto del edifico se dispuso para servirle de contrarresto. Lo abierto del espacio, sus proporciones y sobre todo la delgada lámina que conforma la bóveda, hace que se perciba o recuerde la teoría de que el iwán es el vasto salón de banquetes, que derivaba de las tiendas de recepción de los jeques de las grandes tribus nómadas.Estudio de la fachada del Palacio de Ctesifonte.Fachada del palacio de Ctesifonte.

Si bien las ruinas de Persépolis simbolizan a la arquitectura aqueménida, la fachada del Palacio de Cosroes o de Ctesifonte constituye una magnífica síntesis de la historia y tradición de la arquitectura persa. Desde el análisis general, se trata de una gran pared que recoge, con total fidelidad, la propuesta parta planteada en el gran muro que se antepone al iwán. Por otro lado, retoma la tradición mesopotámica de los resaltos verticales, capaces de generar un inquieto ritmo que contrarreste al sereno equilibrio que impone la fábrica de ladrillo, sobre todo cuando ésta se presenta como un plano de gran potencia. Desde la observación minuciosa, se conjuga la semi-columna o seudo-columna, adosada al muro, con los arcos ciegos dotados de planos neutros y nichos cubiertos por bóvedas de cuarto de esfera. La columna adosada al muro, el arco de medio punto, y otros elementos que venían proponiéndose desde los tiempos del helenismo-parto (palacios de Asur y Hatra), fueron asumidos desde el principio por la arquitectura sasánida, que los utilizó ampliamente y los desarrolló hasta la máxima perfección.

La fachada se ordena en cuatro niveles o pisos, generando en cada uno de ellos un ritmo u orden distinto. Los diferentes niveles, van tomando alturas menores según se asciende por la fachada y, del mismo modo y con toda lógica, el espesor del muro va disminuyendo según crece en altura. No obstante, el paramento exterior mantiene total verticalidad, siendo por la cara posterior por donde el muro tomaba menores espesores, según la altura.

En cada nivel, columnas, o pares de ellas, empotradas en el muro, enmarcan juegos de arcos ciegos o nichos con fondos neutros, estableciendo un ritmo que en nada coincide con el que se establece en los niveles superiores e inferiores a él. De esta forma, la fachada es una continua destrucción de ejes secundarios de simetría, siendo el eje principal definido por el "iwán" el único que permanece y se potencia.Trazado de la directriz de la bóveda del iwán del Palacio de Ctesifonte.

La directriz de la bóveda de cañón corrido de la construcción persa-sasánida responde a la forma elíptica que tiene por base el triángulo pitagórico 3/4/5, conocido también, cuando se duplica adosándolo por su cateto menor, como el triángulo egipcio de base 8 y altura 3. Si se dibujan porciones de arcos con centro en los extremos de la base del triángulo y radio igual a la longitud de dicha base (8), girando para ello un ángulo de 36,87 grados, habremos avanzado hasta la prolongación de la hipotenusa del triángulo pitagórico "puntos M" y estaremos a una cota de 8xcos(90-36,87), es decir 8x0,6=4,8 unidades, de las que la base del triángulo contiene 8. Desde los dos puntos simétricos citados, "puntos M", hallados anteriormente y separados entre sí una distancia de 2x3xcos(36,87), es decir, igualmente a sólo 4,8 unidades de las 8 en que se ha dividido la base, se trazará una porción de arco de circunferencia que si el radio es 3 tendrá total continuidad con los arcos anteriores y su centro se encontrará en el vértice superior del triángulo egipcio "punto D"

Esta directriz tan complicada de relatar y describir matemáticamente, es tan inmediata a la hora de construir una bóveda con ella, que aún hoy se construyen así viviendas abovedadas sin cimbra, de primera necesidad, en muchas localidades de Siria o del Irán. Basta para ello colocar un cordel en cada extremo del arranque de la bóveda y una guía vertical en el centro de la distancia que separan dichos puntos; sobre esta guía, se sitúa una referencia o tope "D", a la altura o cota de los 3/8 de la distancia entre los arranques, respecto al plano del que emerge dicha bóveda.Estado de la construcción después del bombardeo de 1919.

El cordel ha de mantenerse, en todo momento estirado y con una dimensión igual a la distancia entre dichos extremos. El extremo libre del cordel determina la posición que ha de ocupar el siguiente ladrillo. En estas condiciones la parte más alta  de la bóveda se situará a una altura de 6 unidades de las 8 de la base, es decir a 6/8 (0,75) de la amplitud de la bóveda en su pie.

Bajo esta directriz fueron construidas todas las bóvedas parabólicas de cañón corrido y las cúpulas o bóvedas elípticas de revolución de la arquitectura sasánida. En el Palacio de Firuzabad, las pequeñas cúpulas que cubrieron las tres sala de audiencias de planta cuadrada que se emplazaron detrás del iwán, respondían igualmente a esta directriz elíptica. También se construyeron con ella las cúpulas y bóvedas de cañón corrido del Palacio de Sarvistán y la bóveda del Rameseum egipcio. Del mismo modo, con este perfil se alzo la impresionante bóveda que aún cubre parte del iwán del Palacio de Ctesifonte

Si llevamos las anotaciones matemáticas que hemos apuntados anteriormente sobre los 26,30 m. de ancho o amplitud del iwán del Palacio de Ctesifonte, cuya bóveda dispone sus arranques en una imposta situada a 20 codos persas, equivalentes a 20x0,55=11 (10,60 metros), tendremos que el punto de unión entre los arcos de distinto radio "puntos M" se sitúan a una altura de 10,6+4,8(26,3/8)=26,3 m. del suelo, y podremos comprobar que la altura de la bóveda es de 10,6+6(26,3/8)=30,30 metros. Algo así como la altura con la que se desarrolla hoy un edificio de diez plantas. 

Nos hemos referido insistentemente al punto o línea de encuentro entre las superficies de distintos radios "puntos M" no sólo porque a partir de él cambiaba la curvatura, sino porque hasta esta altura los ladrillos o lajas de piedra, se aparejaban por hiladas horizontales, paralelas a la imposta, como si se tratara de un muro. También hasta este punto los ladrillos se colocaban acostados, ligeramente inclinados pero casi horizontal, con una inclinación incluso inferior a la radial que marcaba el cordel y, desde luego, sin necesidad de cimbras. A partir de esta cota el aparejo y la forma de construcción cambiaban, como veremos seguidamente.Estudio mecánico de la directriz de la bóveda del iwán del Palacio de Ctesifonte.

Por último y en relación con la directriz de esta bóveda, hemos realizado un estudio, que no traemos a estas páginas por no alargar este capítulo, comparando la inversa de la catenaria o antifunicular de los pesos, con la citada directriz. Mediante dicho trabajo, hemos  encontrado que el funicular se acerca de forma sorprendente a la directriz de la bóveda, y que ambas curvas se cruzan muy cerca del referido punto "M". Esto significa que este punto, la compresión es simple o centrada.

Aunque se asegura que la gran bóveda del Palacio de Ctesifonte se construyó con total ausencia de cimbra, nosotros apreciamos, por la forma de la rotura escalonada en tramos planos verticales, que debieron cimbrarse unos arcos directores de directriz circular, separados algo más de cuatro metros entre sí. Estos arcos, porciones de circunferencias que cerraban la clave, nacían a la altura del referido "punto M" (esto puede apreciarse claramente en las fotos con que se ilustran estas líneas) y disponían de una cuerda algo menor a los 16 metros y una flecha o peralte que no superaban los 4 metros. De esta forma los vanos entre arcos se cerraban por tajadas o hiladas oblicuas apoyadas en los mismos. 

De esta forma, admitimos que no se utilizaran cimbras completas, pues de haberse usado, sólo a partir de la altura citada, se trataría de un encofrado curvo cuya luz habría sido de 4,8(26,3/8)=15,78 metros, que aunque se reduce a casi la mitad la distancia entre los arranques de la bóveda, su desarrollo ocuparía una porción de arco de 106,26 grados (1,85π radianes) y 9,86 m. de radio. Esto equivale a una longitud de arco de 18,15 metros y una superficie curva, para abarcar toda esta parte alta del cañón, de 18,15x43=780m². de madera en tablas, más todo el soporte y arriostramiento inferior que ello requeriría. Esto era inabordable para un país carente de bosques, pues aunque antes se habían usado las vigas de cedro procedentes del Líbano, para los Palacios de Persépolis, la etapa de esplendor de Darío y Jerjes no volvió a repetirse. Además, estas vigas eran consideradas como piezas preciosas y, acarrear madera para uso de encofrado sería un lujo aún mayor.

Por ello y como ya hemos señalado en párrafos anteriores, para evitar esta forma de construcción cimbrada, recurrieron a su forma tradicional de bóvedas por tajada. Sólo se requeriría una cimbra muy ligera, probablemente de cañas, rigidizada con yeso, para la construcción de la parte más alta o circular de dichos arcos fajones. Con todo, y aunque estos operarios trabajaban prácticamente en el vacío, lo que más esfuerzo suponía era la construcción de las plataformas de trabajo. Esta era una práctica de carácter militar, pero que, mediante la asociación de cañas atadas y rigidizadas con yeso, dominaban estos pueblos.Arco lobulado. Embocadura del iwán del Palacio de Ctesifotne, hasta 1919.

Una vez construidos los arcos directores, mediante tres roscas de ladrillo colocados radialmente, las superficies comprendidas entre ellos o plementerías, se rellenaban con igual número de hojas, aparejadas por tajadas, como acabamos de exponer.

Ya hemos anunciado que una de las técnicas que los constructores sasánidas manejaron con gran soltura fue el de los contrarrestos de las bóvedas, generalmente entestando cañones perpendiculares, a distintas alturas para evitar el cruce de los mismos. Sin ser el único ejemplo que podríamos traer a estas páginas, el caso del Palacio de Ctesifonte o de Cosroes, quizás por las grandes dimensiones de la bóveda de su iwán, puede ser el más característico. A uno y otro lado del iwán se formaban cuatro cortos cañones transversales a la gran bóveda, que la contrarrestaban y acodalaban contra otras bóvedas menores paralelas al iwán, así se establecía un conjunto mecánicamente bien equilibrado. No obstante, parte de la bóveda se mantiene en pie, hoy contrarrestada exclusivamente por el grueso muro en el que descansa.

Antes de cerrar este amplio punto dedicado al Palacio de Cosroes, queremos reseñar la decoración de lóbulos que lucia el gran arco de embocadura del iwán, pues es aquí donde por primera vez encontramos esta decoración que tanto se repetiría en la construcción bizantina y que generaría el arco lobulado, elemento fundamental en la construcción musulmana.

LA  CONSTRUCCIÓN  DEL  PALACIO  DE BISHAPUR.

Trazado de laplanta y sección fugada del Palacio de Bichapur.Palacio de Bishapur.Tras la notable victoria de Shapur I sobre Valeriano, hacia la mitad del siglo III, el monarca sasánida decidió, como hiciera su padre, levantar una ciudad nueva, en la Parsua. Sobre un magnífico oasis de la región del Fars y bajo una cuadrícula hipodámica, nació Bichapur "Bella Chapur" en la que en el barrio palatino se construyeron, al menos dos palacios unidos por grandes patios, "patio de los tres iwanes"  y una importante "torre del fuego", de la que quedan bastantes restos de sus ruinas.  Unas excavaciones iniciadas en el primer cuarto de nuestro siglo y paralizadas poco más tarde, no permiten añadir mucho más a la construcción de los palacios de este asentamiento. No obstante, la forma y construcción de la cúpula de la gran sala central, cuadrada de 22 m. de lado, de uno de los citados palacios, hoy conocido como "Palacio de Bichapur", a la que asomaban cuatro iwanes de corta profundidad y sobre todo, la manera en que esta bóveda de 25 m. de altura, emergía sobre los arcos en los cuales descargaba, requiere la atención que ahora le dedicamos.

La sala mantenía total simetría respecto a todos sus ejes y su cubrición se resolvía mediante una bóveda de directriz parabólica, de perfecto trazado y continuidad, que descargaba sobre ocho arcos de medio punto, los cuales disponían sus claves a nueve metros de altura sobre el pavimento. De estos ocho arcos, cuatro de ellos correspondían a las entradas o bocas de los iwanes y se desarrollaban en los planos que definían los costados del cuadrado de la planta. Los otros cuatro arcos, perpendiculares a las diagonales del cuadrado de la planta, respondían a la necesidad de ochavar las esquinas del cuadrado, en su transición a la forma circular con que había de iniciarse el nacimiento de la cúpula o bóveda parabólica.

En el Museo del Louvre existe una maqueta de esta sala mayor del Palacio de Bichapur, de la que tenemos muchas dudas respecto a la forma de construcción de su bóPlanta de la Sala Mayor y vista de un rincón. Palacio de Bichapur.veda. Aceptar como buena la propuesta formulada por la maqueta, supondría admitir que los constructores sasánidas del tiempo de Shapur construían la bóveda sobre pechinas con igual maestría que sobre trompas, cosa que evidentemente no era así. Todos los historiadores coinciden en afirmar en que la "trompa" fue el elemento más singular y característico de la construcción sasánida y muchos de ellos, aseveran que estos constructores o no conocían la pechina o no sabían construirla. Pero de esto último, aún cuando estamos de acuerdo en que la pechina no era un elemento propio de la arquitectura sasánida, hablaremos más adelante.

La propuesta de que la bóveda fue construida mediante una obra de mampuestos y argamasa continua, sin arcos formeros, les habría obligado a utilizar un encofrado total, cosa nada fácil para este pueblo que carente de madera, había apostado por una construcción basada en el uso de sus materiales más inmediatos. Aún prefiriendo la piedra sin labra como material más próximo, era más fácil disponer de ladrillos cocidos, que de la madera que requeriría la propuesta de la maqueta. En cualquier caso, es muy probable que la bóveda se construyese, como era frecuente, usando lajas pétreas, trabajadas con la tecnología del aparejo del ladrillo, es decir, de la misma forma en que se levantó, sobre peqMaqueta de la Sala Mayor de Bichapur. Museo del Louvre.ueñas trompas, la del Palacio de Sarvistán, de la que sus ruinas aún mantienen datos suficientes para su argumentación y reconstrucción.

Quizás lo más interesante, desde el punto de vista de la construcción de esta sala sea la forma en que se cubren los cuatro rincones creados por los arcos esquineros o diagonales, los cuales se convierten en las embocaduras de grandes trompas resueltas con "bóvedas de cuarto de naranja". Esto hace que encontremos aquí el origen de esta forma constructiva que, para resolver el mismo problema, pasó sin ninguna modificación a la etapa más tardía de la Arquitectura Bizantina, probablemente introducida por el gran arquitecto armenio del siglo X, Tardat que construyó la catedral de Ani y que fue llamado a Constantinopla para reforzar la cúpula de Santa Sofía. Así, descubrimos esta forma de "trompas de rincón" en el Katholikón de Hosios Lukas, en la Iglesia de Dafni, ambas próximas a Atenas, y en las empinadas iglesias armenias de la citada etapa bizantina.

Placa industrizalizada de estuco en el zócalo de la sala central del Palacio de Bichapur.Propuesta para una hipotética reconstrucción de la sala central de Bichapur.Toda la cúpula de este palacio quedó cubierta por pinturas sobre estuco, con abundante decoración floral, en tanto que la parte baja de los muros de la sala, hasta una altura de unos 3,70 m., línea de dinteles de las puertas y de arranque de los arcos, se forró con un zócalo de gruesas placas de estuco, que componían una sucesión continua de 64 nichos de trazado romano, resueltos con suaves arcos de medio punto, enmarcados entre recargadas pilastras dotadas de capiteles. No obstante, la decoración es una abundante mezcla de meandros griegos con motivos anticlásicos de origen persa, formas vegetales que abundan en el friso y en la arquivolta del arco. Placas originales de las que componían este zócalo podemos observarlas en el Museo del Louvre.

Pero los motivos por los que traemos, estas piezas del zócalo del Palacio de Bishapur, a estas líneas son: por un lado, destacar el grado de industrialización a que se llegó en estos trabajos de estuco, donde la calidad del material es magnífica desde el tiempo de los Partos; y por otro, el hecho de que aparezcan en ellas "capiteles de cestas" o piezas troncopiramidales, cargadas de rica decoración animal y vegetal, colocadas bajo las impostas o líneas de arranque de los arcos. Como veremos en el próximo capítulo, estos elementos, decorados con los mismos motivos animales y vegetales, colocados en esa forma de servir de imposta a los arcos, los encontraremos con total frecuencia al estudiar la construcción de la Arquitectura Bizantina. 

LA  CONSTRUCCIÓN  DEL  PALACIO  DE SARVISTÁN.Planta del Palacio de Sarvistán.Alzado principal del Palacio de Sarvistán.

Debió levantarse hacia el año 350, aunque se atribuye a Bahram V, monarca de la dinastía sasánida que vino a significarse como hombre bonachón y respetuoso con la arquitectura y su ornamentación.Aún se discute que los palacios de Firuz-Abad y Sarvistán pudieron ser construcciones aquemenidas, lo cual daría mayor gloria a los mismos, pues de ser así, serían las primeras construcciones abovedadas de las que sus restos se manifiestan como edificios singulares. Atribuírselo al referido monarca, nos obligaría a datar al monumento como de cien años más tarde de la fecha citada. Sarvistán era una pequeña población de la región del Fars, que tuvo la suerte de contar con el Palacio que ahora estamos describiendo y del que hoy sólo queda una pobre ruina. La concepción general de esta construcción plenamente abovedada, fue la misma que había presidido, no sólo la composición del Palacio de Firuzabad, sino también la de su sistema constructivo. Aunque, el palacio que ahora estudiamos se encuentra sobreelevado desde sus entradas y se muestra mucho más abierto que los anteriores.Restos del Palacio de Sarvistán.Aspectos estructurales y constructivos del Palacio de Sarvistán.

Sus muros fueron levantados con el mismo tipo de fábrica de pequeños sillares e incluso  mampuestos carentes de labra y amplia argamasa de mortero de cal con que se construyó el de Firuzabad, aunque aquí, la bóveda principal fue ejecutada con ladrillos cocidos. En ambos casos, las trompas fueron resueltas mediante fábrica pétrea; en Firuzabad, con los mismos pequeños mampuestos laminares o lajas, de espesor similar al grueso de un ladrillo; en Sarvistán, las trompas y toda la franja que define su nivel hasta el arranque de la bóveda de ladrillo, están labradas con la misma sillería irregular con se levantaron las muros.Construcción de la Sala de Columnas (Sala "B").Construcción de la bóveda de la Sala Cuadrada del Iwán (planta de cruz, salía "A").

No obstante, en Sarvistán toda la construcción estaba cargada de nuevas e ingeniosas formas constructivas, que evidencian un arte nuevo; el más propio y avanzado de la arquitectura sasánida. Igualmente, la rica y variada estructura abovedada se muestra limpia y bien contrarrestada, sin necesidad de recurrir a los grandes macizos de las partes altas de los muros, en las que quedaron enterradas, en parte, las pequeñas bóvedas del primer palacio sasánida (Firuzabad). Con todo y como se verá seguidamente, el pequeño Palacio de Sarvistán constituye una de las mejores escuelas de construcción que la historia de la arquitectura nos ha podido ofrecer, por la gran variedad de formas y soluciones constructivas con que resuelve sus espacios abovedados.

Su planta, casi cuadrada, se desarrolla en un rectángulo de 37x42 m². y se ordena bajo los mismo parámetros de funcionalidad que hemos visto en Firuzabad y en Ctesifonte. Una zona de recepción y audiencia se antepone a un patio entorno al cual se desarrolla una zona más privada y doméstica. No obstante, en esta construcción casi todos los locales parecían destinados a la vida pública, pues todos los salones quedaban comunicados entre sí y con la sala principal.Quizás en la planta del pequeño Palacio de Sarvistán se encuentre la fuente de las iglesias de doble casco que se originaron en la costa Sur de Asia Menor y que se tienen como modelo de la iglesia de los Santos Sergio y Baco de Constantinopla y de San Vital de Rávena.Vista interior de la sala abovedada sobre columnas (sala "C").

Esta sala cuadrada cubierta con bóveda elíptica, junto con el patio, ocupaba la parte central del edificio y quedaba definida por los muros más gruesos de toda la construcción. A ella se asoman cuatro iwanes, que por su escasa profundidad, algo menos de dos metros, pierden el carácter con el que nació este elemento de la arquitectura parta, para dar paso a una forma nueva, la planta de cruz generada por cuatro grandes arcos, en los que descarga el peso de la bóveda. De la misma manera, se resuelve el iwán que colocado en la esquina noroeste del edificio se asoma a la fachada principal. Esta forma estructural de planta de cruz griega constituyó la base fundamental de la arquitectura bizantina.

Como hemos dicho anteriormente, todos los locales de este palacio toman formas estructurales novedosas. Así ocurre con las dos salas prolongadas, las cuales, mediante una serie de columnas pareadas, originan pequeñas naves laterales o pasillos que pasan por delante de los nichos murales. Estas hornacinas se cubren con bóvedas de cuarto de esfera sobre pequeñas trompas, proporcionando una estructura lateral capaz de establecer un magnífico sistema de contrarresto respecto al cañón principal que cubre la parte central.

Trompa  de la Sala Central del Palacio de Sarvistán.Ya en tiempos bizantinos, se construyó en Ctesifonte una iglesia cristiana cuya planta es una copia perfecta de estos salones alargados con columnas laterales, del palacio de Sarvistán. Pero esto lo veremos en el próximo capítulo.

Aún más singular es la estructura que toma la sala cuadrada emplazada detrás de la sala de las dieciséis columnas que hemos descrito en el párrafo anterior, en el rincón sureste del edificio. En esta sala, cuatro gruesas y cortas columnas se adelantan a los muros, en los rincones, para soportar cuatro grandes y gruesos arcos sobre los que descansa la bóveda central. No obstante, la forma de mayor transcendencia viene a ser la sala cuadrada que a modo de pequeño iwán se asoma a la esquina Norte de la fachada principal o de los tres iwanes, resuelta en forma de cruz griega y cubierta con cúpula sobre altos arcos de medio punto. Como ya hemos adelantado, este volumen se constituiría en la pieza básica de toda la construcción bizantina.

La fachada principal toma para sí el costado menor que se orienta hacia el Oeste y a ella, asoman tres iwanes, que dada su corta profundidad pierden el carácter fundamental de este elemento de origen parto. Esta pieza no es más que una antesala flanqueada por dos pequeñas estancias, que responden a la nueva propuesta sasánida de pequeñas plantas resueltas mediante la forma de cruz griega de cortos brazos, que hemos señalado en el párrafo anterior.

El verdadero iwán abandona la fachada principal para asomarse al costado Norte del edificio y, como era habitual, toma la directriz parabólica para resolver su bóveda de cañón. Estas fachadas se adornan por medio de resaltos verticales redondeados, a modo de medias columnas lisas empotradas en el muro. Estas formas apilastradas que no disponían de basas ni capiteles, pero que estaban dotadas de basamentos y ábacos, parecían adelantarse levemente al plano de la fachada para soportar el pequeño friso volado que coronaba a la misma. El citado friso se decoraba pobremente con formas puramente babilónicas y se remataba con un perfil almenado de pequeños merlones del mismo estilo. 

LA  CONSTRUCCIÓN  DEL  PALACIO  DE EIWÁN-E KERJA.Planta del Palacio de Eiwán-e Kerja

Muchos otros palacios se construyeron durante este período final de la arquitectura persa antigua, pero de ellos apenas si se tienen datos. Prácticamente toda la arquitectura irania constituye una deuda de la arqueología, pues de estos palacios sabemos que existieron y poco más; Farachabad, Diarbekir, Amman, entre otras, fueron ciudades dotadas con residencias palatinas. Nosotros, en este punto final estudiamos el palacio de la ciudad de Eiwán-e Kerja (Tag-Eiwán), en razón de su singular estructura y de que en esta construcción puede observarse claramente cuanto decíamos al principio del capítulo, en relación con la forma de construcción por niveles estructurales, mecánicamente acabados y contrarrestados en sí mismo.

Al principio del siglo IV, Shapur II como consecuencia de la destrucción de Susa, decidió levantar una pequeña ciudad a 25 Kilómetros, al Norte, de las ruinas aqueménidas, orgullo de Darío. En la margen Occidental del Río Kerja, trazó un rectángulo de cuatro kilómetros de largo por uno de ancho. En el barrio real quedó emplazado, un pabellón de tripleConstrucción de la cubierta de cañones transversales sobre arcos codales en Eiwán-e Kerja. iwán y un pequeño palacio, construido totalmeEsquemas de soluciones de cubiertas de arcos codales.nte de ladrillos. La planta del Palacio de Eiwán-e Kerja se constituía por un largo rectángulo en cuya parte central se emplazaba una sala cuadrada que mantenía el mismo ancho que el resto del edificio. Esta sala central se cubría con una pequeña cúpula sobre tronpas y dividía la planta en dos alas simétricas, cubiertas mediante terrazas.

No obstante, debajo de la cubierta aterrazada de estas alas rectangulares, se desarrolló una estructura nueva digna de ser estudiada. Se trataba de un conjunto de arcos codales que abarcaban todo el ancho de la sala y mediante los cuales se fraccionaba la longitud de la misma en un número de partes iguales, acorde con los elementos que sobre estos arcos fuesen a descargar. En este caso la sala quedaba dividida en cinco partes iguales y sobre los arcos codales se levantaban cinco pequeños cañones, cuyos empujes quedaban anulados entre sí. De esta forma no hay empujes derivados de las bóvedas. Sobre los muros y entre arco y arco podían abrirse huecos de iluminación en la parte alta.

Esta forma estructural de arcos codales, transversales a la longitud de la sala o nave, tuvieron una gran acogida en el ámbito de la construcción, propagándose con enorme velocidad y resonancia por toda Siria, en la construcción de iglesias cristianas. Estas, sobre los arcos codales colocaron losas pétreas. De esta forma surgió un tipo de basílica siria denominadas de "techumbre plana". También la arquitectura musulmana tomo esta solución colocando sobre dichos arcos, pequeñas cúpulas y, durante la etapa medieval, el Románico y el Gótico, tomaron arcos codales para apoyar sus armaduras de madera, en la resolución de sus techumbres inclinadas.

Actualizado 28/03/08

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