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Inicio Colecciones  C159 La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina. La Incorporación de Rusia y Venecia.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C15 Rama Arquitectura Bizantina
C151 Rama La contribución Justiniana
C152 Rama Los Períodos Históricos de la Arquitectura Bizantina
C153 Rama El entorno arquitectónico y constructivo previo a Justiniano
C154 Rama La idea de Arquitectura en la Etapa de Justiniano
C155 Rama Reconstrucciones bajo el mecenazgo de Teodora
C156 Rama Planta de la Iglesia Bizantina
C157 Rama Análisis de los Elementos Constructivos
C158 Rama La Construcción en el Período Bizantino Medio.
C159 Rama La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina.

 

El capítulo de La Construcción de la tardía Arquitectura Bizantina. La incorporación de Rusia y Venecia se desglosa en el apartado: LA CONSTRUCCIÓN DE LA TARDÍA ARQUITECTURA BIZANTINA. LA INCORPORACIÓN DE RUSIA Y VENECIA.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA TARDÍA ARQUITECTURA BIZANTINA. LA INCORPORACIÓN DE RUSIA Y VENECIA.

Vladimiro I el Santo, que tuvo que luchar contra sus hermanos Oleg y Yaropolk, a fin de ser coronado príncipe de toda Rusia, después de tenerse como enemigo manifiesto de Constantinopla, terminó casándose con la princesa bizantina Ana y, tras esta unión, el Príncipe Vladimir de Kiev terminó siendo un magnífico aliado de Constantinopla y un gran amante de su arte y de su arquitectura, como demuestran sus narraciones sobre la obra justiniana de Santa Sofía. A los 32 años, se convirtió al Cristianismo, el año 988, y abrió definitivamente su país a las influencias de Bizancio.

 

 


Construcción en madera. Cúpulas de bulbos y tejas, de la tardía iglesia de la transfiguración.Santa Sofía de Kiev se comenzó a construir el año 1037, cuando ya habían transcurrido veintidós de la muerte de Vladimir. No obstante, para entonces, el país estaba impregnado del sabor bizantino y muchas iglesias, con planta de cruz griega inscrita, se habían alzado en él, otras como Santa Sofía de Novgorod, muy al Norte de Rusia, estaban en construcción. En efecto fue el siglo XI el de mayor actividad en la construcción de grandes iglesias rusas.  

La construcción tradicional en Rusia y en la que sus constructores eran verdaderos maestros artesanos era la construcción en madera. No obstante y aunque se levantaron bellísimas iglesias bizantinas en este material tradicional, como es el caso de la tardía iglesia de la Transfiguración, de la isla de Kizhi, la construcción bizantina rusa puede tenerse como una obra de ladrillo, con espléndidas bóvedas y muros bien cuajados.

Planta de Santa Sofía de Kiev.El elemento, o conjunto de elementos constructivos que caracterizan a la arquitectura rusa de este período es, no sólo la fuerte pendiente de sus elementos de cubierta, sino también la forma de sus bóvedas de bulbos o, vulgarmente de forma de "bulbo de cebolla", construidas en madera. En todos los casos, la adopción de estas formas responde a un problema constructivo y es que las rebajadas bóvedas bizantinas con su doble curvatura en el alero no son apropiadas para evitar las grandes acciones gravitatorias que introduce la carga de nieve, aspecto fundamental a considerar en las construcciones rusas.

El complejo volumen de San basilio de Moscú es de fácil comprensión si se observa como la adopción de torres octogonales que facilitan la concepción de estas formas de pendientes de las cubiertas y, si se observa la subordinación de dichos cuerpos octogonales, sobre la cruz griega, con capillas, como forma prístina de su planta.  

Fueron las iglesias de Novgorod y Pskov las que definitivamente, ya en los comienzos del siglo XII, consolidaron este tipo de bulbo para la cubierta, y las que establecieron la propuesta de la arquitectura rusa, que quedó definida por aquella prominente forma. Por otro lado esta construcción se caracteriza como una propuesta temprana de las formas renacentistas. La presencia de artesanos italianos implantaron el gusto por estas formas. Santa Sofía de Kiev. Perspectiva.

Con todo, Santa Sofía de Kiev fue la construcción más importante y definitiva en la asunción de la propuesta bizantina en el Imperio Ruso. Se construyó como iglesia metropolitana y Sede del Obispo de toda la Rusia. El conjunto integrado por sus cinco primeras naves debió construirse a gran velocidad pues para el año 1040 ya presentaba un grado de acabado que permitió que fuese consagrada. Quizás por estas prisas, propias de todo imperio naciente, se desechó el uso de columnas, que obligaba a importar mármol o traer estos elementos de otros lugares del exterior. La planta responde a una iglesia de cruz griega inscrita, cuyo crucero impone un ancho a la nave central y al transepto de unos 10 m. (distancia a ejes de pilares) y fuera de estos espacios, una cuadrícula de 5x5 m². (igualmente medidos a ejes de pilares), ordena, con total rigidez, un conjunto de soportes pétreos en cruz de gran inercia y donde cada uno de los dos brazos que conforman al soporte, mide 2,50x1,20 m².. Estas cinco naves que debieron rodearse, además de una galería perimetral abierta, disponían, en sus cabeceras, de ábsides, que gradual y simétricamente, se adelantaban a la fachada posterior, siendo el central el mayor y más adelantado.

No sólo el arquitecto debió ser bizantino, sino que, en base a la falta de tradición en este tipo de construcción y a las magníficas bóvedas esféricas y de cañón construidas en ladrillo, en la más pura forma bizantina, muchos maestros constructores debieron acudir a Kiev. La mano de obra local debió ser muy abundante, la piedra procedía de canteras locales y los ladrillos, debieron fabricarse en este mismo lugar, pero maestros bizantinos debieron ejercer su magisterio en Santa Sofía y en otras muchas obras que se levantaron en esta nueva ciudad que nacía en torno a la iglesia.San Demetrio de Vladimir. Siglo XII

Apunte y planta de San Basilio de Moscú. Siglo XVIDesde entonces la iglesia ha tenido muchas reconstrucciones. Ya al final del mismo siglo XI la galería abierta se convirtió en nueva nave y se le incorporaron trece nuevas cúpulas que representaban a Cristo y a los apóstoles. Durante los siglo XVII y XVIII se le añadieron dos amplias naves más y ocho nuevas cúpulas y se recargó de elementos barrocos locales muy refinados. También, se remataron las bóvedas con bulbos, coronándolas con linternas o remates de igual forma local.

Otro edificio que muestra claramente su pureza bizantina, es San Demetrio de Vladimir. Construida al final del siglo XIII, se trata de una pequeña iglesia, trazada sobre una perfecta cuadrícula griega, donde tres elegantes ábsides y una arquería exterior, muy potente y ciega, manifiestan, con gran claridad, la funcionalidad de sus bóvedas de cañón. Toda la construcción se realiza en una sillería pétrea e isodoma, donde contrasta la sobriedad de la parte baja de sus muros, con la delicada labra decorativa de la parte alta de los mismos. Entre ambas partes, se emplaza una magnífica moldura de arquillos y columnillas que da paso a estrechos y esbeltos huecos, localizados a eje con la plementeria de las citadas arquerías ciegas.  

La arquitectura bizantina encontró en Rusia su mejor receptor y celador, de manera que no sólo durante toda la etapa medieval, sino que hasta el siglo pasado la influencia bizantina ha estado presente en todos los grandes edificios. Se dice, con frecuencia, que el período bizantino ruso se prolongó hasta la revolución de 1917 y que desde el siglo XI ha acompañado siempre a la construcción en ladrillo, al estuco, que encontró desde entonces un amplio desarrollo, y a la tradicional construcción en madera. San Marcos de Venecia. Vista aérea.

De forma distinta puede entenderse el fenómeno veneciano, pues mientras que Rusia, al establecer lazos de amistad y aceptar el Cristianismo, encontró en Constantinopla un Arte que, aparte de su aspecto funcional, había dado carácter a la arquitectura de un gran Imperio, los venecianos, comerciantes y caballeros cruzados, no abandonaron en ningún momento su papel usurpador, a pesar de que quedar sorprendidos por la suntuosidad que podía soportar el espacio místico de las iglesias y palacios de Constantinopla. Así, sin mayores planteamientos, decidieron trasladar este aspecto de suntuosidad y recogimiento a su gran basílica. Por tanto, Venecia no puede entenderse como un Estado que asume el bizantinismo, sino que San Marcos, ha de verse como una iglesia bizantina levantada fuera del entorno bizantino y, por sus dimensiones, apartada de la corriente del momento.

Se cuenta que dos audaces mercaderes venecianos robaron los restos del apóstol y que esto, originó que se levantase, hacia el comienzos del siglo IX, una gran basílica en Venecia, para acoger el cuerpo del evangelista. Es obvio que el móvil de esta acción tiene que tener raíces más profundas que no corresponden a este trabajo. No obstante se sabe que Adria, en la margen Norte del Río Adda en la comarca de Venecia, reclamaba o trataba de disputar su patriarcado frente a Aquileia, Alejandría e incluso a Constantinopla, y debió ser visto con buenos ojos, quizás hasta planeado, el citado secuestro, por las autoridades eclesiásticas locales. Este u otro interés, probablemente aún más profundo, determinaron la llegada de los restos, a Venecia del Apóstol autor del Segundo Evangelio, nacido en Jerusalén y que, al parecer, alguna vez había estado en la Alta Adria.  

El año 832 debió consagrarse la primera basílica de San Marcos, ya a imagen de la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla. El incendio del año 976 debió destruirla casi por completo, de forma que en los comienzos del siglo XI, año 1063, debió iniciarse la reconstrucción de Doménico CoPlanta, sección y módulo estructural de San Marcos de Venecia.ntarini, esta vez con mayores pretensiones y teniendo como modelo, nuevamente, a la iglesia Justiniana de Los Santos Apóstoles. Sorprende, también, el hecho de que ya en pleno siglo XI, los venecianos, fuesen a alegir como modelo para San Marcos una construcción del siglo VI, superada, al menos atendiendo a la liturgia. Lo cual ratifica la gran fama y reputación que debió gozar "El Apostoleion" de Justiniano, y lo fuera de la corriente bizantina que se había mantenido Venecia a pesar de su proximidad a Rávena. 

La actual San Marcos, aunque se consagró diez años más tarde de que se iniciara su construcción y de que, el arquitecto Vitale Falier que se había hecho cargo de las obras, la entendiera como terminada el año 862, la iglesia mantuvo un aire de construcción inacabada durante un largo período de tiempo, y no pudo considerarse finalizada hasta el Siglo XVII, tras abundantes adiciones. De aquí que sea sólo su interior, con el módulo bizantino asociado que hemos visto en Santa Irene, el que nos muestre la pureza de sus formas  estructurales y el que, con sus bóvedas perforadas en sus arranques, elevadas sobre pechinas que descargan sobre soportes y arcos de gran profundidad de intradós, nos traslade al siglo XI y a la construcción de Constantinopla. De hecho, su planta es la que hoy, junto con la iglesia de San Juan de Éfeso, nos puede ayudar a entender cómo debió ser la planta de la iglesia que le sirvió de modelo.  

La planta de cruz latina de corta nave central y tres naves en cada brazo, dispone de espléndidas bóvedas, construidas en ladrillo, en cada uno de los brazos y emplazándose una ligeramente mayor, sobre el crucero. Esta última, toma 13 m. de diámetro y dispone su clave a una altura de 30m., respecto a la cota del pavimento.  

En los primeros años del siglo XIII se prolongó el nártex abrigando los costados de la nave central e incorporando, en su costado Sur, al baptisterio. Sobre este cuerpo delantero se colocaron los cuatro grandes caballos de bronce que luce la fachada principal, los cuales fueron traídos de Constantinopla, también por unos comerciantes, y que son testigos del enorme saqueo a que fue sometida Constantinopla por parte de los venecianos y francos, durante la IV Cruzada. 

Durante los siglos XII al XIV artesanos traídos de Constantinopla estuvieron trabajando en la realización de los mosaicos del interior de la iglesia y del nártex, los cuales mantienen una gran pureza. También en el siglo XIII se le incorporaron los cinco profundos portales abocinados con columnas de distintas procedencias que imponen a dicha fachada el aire románico y occidental. Pensemos que para esta fecha ya se había construido en Pisa la Catedral, su Baptisterio y el Campanil (la conocida torre inclinada) y, en España la Catedral de Santiago. Las campánulas, con remSan Marcos de Venecia. Interiorates de bulbos de cebolla, debieron ser incorporadas en los primeros años del mismo siglo. El mosaico de la "Porta de Sant Alipio", datado como del año 1210, muestra una  reconstrucción de la iglesia en la que ya aparece con las citadas campánulas y los cuatro caballos de bronce sobre el nártex.  En pleno siglo XV se incorporaron a la fachada los, muy presentes, pináculos góticos. Por todo lo anterior, San Marcos de Venecia se tiene como una obra única, en la que confluyen las corrientes o tendencias de Oriente y de Occidente. Realmente es una obra bizantina a la que se le fuApunte de San Marcos desde su fachada principal.eron agregando o superponiendo elementos propios de los momentos históricos por los que pasó su larga construcción. Las altas campanas colocadas sobre sus originales bóvedas bizantinas, se componen de una estructura de madera constituida por unos armazones de este material, que descansan sobre los regruesados anillos perforados del pie de dichas bóvedas, y que se revistieron de relucientes láminas de cobre, al parecer, queriendo darle, al exterior de la iglesia, el aspecto que mostraba el Templo de la Roca de Jerusalén. Posteriormente, estas cúpulas peraltadas, se coronaron con remates de bulbos de gajos, a modo de falsas y decorativas linternas, las cuales le otorgaron una nueva componente, esta vez islámica, o si se quiere, oriental.

Actualizado 05/03/08

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