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Inicio Colecciones  C161 Aspectos generales de la Construcción Visigótica.
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C161 Rama Aspectos generales de la construcción Visigótica
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C163 Rama Los Visigodos en la Península Ibérica
C164 Rama La construcción civil y militar
C165 Rama La construcción visigoda de la Arquitectura Religiosa
C166 Rama La Técnica, las preferencias y el entorno constructivo visigodo

 

El capítulo de Aspectos generales de la Construcción Visigótica se desglosa en el apartado: ASPECTOS GENERALES DE LA CONSTRUCCIÓN VISIGÓTICA.

ASPECTOS GENERALES DE LA CONSTRUCCIÓN VISIGÓTICA

Aún cuando es la Península Ibérica el lugar en el que encontramos los restos mejores conservados y la mayor continuidad de la construcción visigoda  y en consecuencia donde mejor podemos desarrollar su estudio, ya que en Provenza y Lombardía la estancia goda fue más corta, coincidente con una construcción milanesa en pleno auge y, más tarde, arrasada por el desprecio renacentista, trataremos de exponer en este punto algunas consideraciones generales de la construcción realizada por los godos, pasando en puntos posteriores a un estudio más pormenorizado, según las singularidades locales.


Mausoleo de Teodorico. Rávena. Hipotética construcción primitiva.En líneas generales podría decirse que la arquitectura visigótica tiene su origen directamente en Occidente y, más concretamente, que es la continuación de la arquitectura romana tardía, decadente y en cierto modo local. Toma a la arquitectura romana cuando en sí misma ya se han desdibujado "los órdenes" que, en el Tabularium definieron su esencia y cuando sólo quedan las tradiciones locales de una forma romana de construir.

Del mismo modo, como pueblo impresionable, acepta las influencias bizantinas con la misma facilidad que toma las formas de la construcción cristiana. En toda la construcción visigótica se puede contemplar la práctica que viene observando la construcción cristiana de aprovechar al máximo los elementos constructivos expoliados de otros edificios antiguos. Así es difícil diferenciar entre la primera construcción visigótica y la continuidad de la construcción romana tardía, adoptada por la edificación de humildes o pequeñas basílicas.  Frente a la desarrollada construcción de ladrillo de ejecución milanesa que puede apreciarse en Rávena, los constructores godos aprendieron y preferían la labra de la piedra y la construcción abovedada. No obstante, la buena construcción en ladrillo del Palacio de Teodorico más que una excepción notable, constituye una muestra de su sumisión a las técnicas locales. Levantaban los muros mediante grandes y toscos sillares, aunque en algunas ocasiones y como consecuencia de edificios muy singulares, hicieran el esfuerzo y el alarde de lograr un aristado de auténtica perfección romana. Así, podemos apreciar una sillería isodoma de grandes bloques bien labrados y asentados a huesos, es decir, con total ausencia de mortero, en el caso del Mausoleo de Teodorico, en Rávena y en la iglesia de San Pedro de la Nave, en Zamora. Generalmente se trataba de una sillería tosca, de sillares muy desiguales y otras veces, la fábrica pétrea de los muros era tan irregular que se apartaba de las reglas de la sillería, para responder a una fábrica de mampuestos asentados con gran cantidad de mortero.

Capiteles Visigodos.Quizás como consecuencia de su paso por las tierras bizantinas asumieron el arco de medio punto ligeramente peraltado o traspasado sobre fuertes impostas, así como la bóveda de medio cañón, igualmente sobreelevada respecto a sus arranques. Ocasionalmente, encontraremos más tarde, bóvedas de crucería construidas en ladrillo, de dudosa ejecución visigoda.

Aunque los constructores godos prefirieron el pilar a la columna, mostraron particular interés por la columna romana, monolítica y marmórea, que se colocaría sin basa, como en San Juan de Baños, o sobre altos pedestales, como en San Pedro de la Nave, según convenía a la altura del edificio. Del mismo modo encontraremos, en un mismo edificio, auténticos capiteles clásicos de perfecta labra romana junto a capiteles de aire clásico pero de acantos cincelados con clara ingenuidad bárbara. El capitel más frecuente es el corintio, pero de todas formas la notoria influencia bizantina queda patente en la frecuencia con que se usa el capitel de cesto o troncopiramidal invertido, que más tarde estudiaremos con mayor detalle.

En relación con la decoración de la arquitectura visigótica se concentró y localizó sólo en elementos muy concretos y quizás por la misma razón de su paso por Bizancio, tomaba forma de roleos vegetales en los que se encajaban animales y, más tarde, signos cristianos. Toda la labra decorativa realizada sobre los elementos pétreos, a pesar de la ingenuidad de sus representaciones, tenían el aire de un trabajo propio de orfebrería, arte en el que encontraron mayor desarrollo.

Actualizado 19/02/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|