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Inicio Colecciones  C166 La Técnica, las Preferencias y el Entorno Constructivo Visigodo.
C Rama Construcción
C1 Rama Historia de la construcción
C16 Rama Arquitectura Visigoda
C161 Rama Aspectos generales de la construcción Visigótica
C162 Rama Ostrogodos y Visigodos en Italia y Francia
C163 Rama Los Visigodos en la Península Ibérica
C164 Rama La construcción civil y militar
C165 Rama La construcción visigoda de la Arquitectura Religiosa
C166 Rama La Técnica, las preferencias y el entorno constructivo visigodo

 

El capítulo de La Técnica, las Preferencias y el Entorno Constructivo Visigodo se desglosa en el apartado: LA TÉCNICA, LAS PREFERENCIAS Y EL ENTORNO CONSTRUCTIVO VISIGODO.

LA TÉCNICA, LAS PREFERENCIAS Y EL ENTORNO CONSTRUCTIVO VISIGODO.

Hasta bien entrado en la segunda mitad del siglo VI, la construcción visigoda tiene como fuente, casi única, a la tradición paleocristiana bajo el modelo romanoMucho se especula de esta aceptación o imitación visigoda de la forma de construir romana sin ninguna reflexión. Se dice que se acepta el desproporcionado sillar sin pararse en su necesidad mecánica ni funcional. No obstante, esto puede ocurrir hasta que se cae la primera obra, cosa nada difícil en la construcción abovedada. Después, se debió ver que estas dimensiones eran las necesarias, sin contrafuertes, para evitar dicho fracaso., o hispanorromano en nuestra península, aprovechando buena parte de los elementos y materiales procedentes de aquellas construcciones. Con posterioridad a dicha fecha se puede hablar de una construcción hispano-visigoda, con alguna influencia bizantina.


Este período, formula serias innovaciones y genera un modelo propio de planta -véase San Pedro de la Nave-, admitió una decoración fresca y orientalizante, introducida por maestros sirios y griegos, que se desarrolló en el área de influencia del gran taller toledano. Este, adquirió toda la supremacía y fijó importantes parámetros de calidad. Los avances tecnológicos y las innovaciones de diseño se deben, casi exclusivamente, al lógico desarrollo y dominio de los oficios alcanzado por los artesanos.

Si bien ya hemos ido exponiendo, en cada caso, las características de la construcción visigoda, señalaremos aquí, a modo de síntesis, algunas de sus singularidades más notorias.

La arquitectura visigoda ha de entenderse como funcional, en el sentido de que trató de cubrir las necesidades mínimas, desde lo espacial y dimensional, hasta la aceptación de los sistemas y materiales constructivos más inmediatos. Así, desarrolló su arquitectura en base a la piedra y a la madera, prefiriendo el pilar a la columna. El gran sillar bien labrado y aristado, para ser colocado en seco, se tiene como el elemento básico y desencadenante del sistema constructivo. La bóveda de cañón, pétrea, contribuye igualmente a esa inmediatez. Ella no se tiene como un elemento capaz de salvar luces mayores, sino que es entendida como un elemento con gran limitación de ámbito y, consecuentemente, es usada sólo en capillas y naves laterales. Desaparece la obra concrecionada, en el sentido del hormigón romano, aunque, en ocasiones, aparece en la parte alta de los edificios la mampostería irregular y argamasada, probablemente para no cargar, en exceso, a los débiles andamios.

En lo profesional, los visigodos terminaron siendo, en muchas artes y sobretodo en el de construir, una organización bastante jerarquizada, organizada en talleres que tomaron gran renombre, como el de Toledo y Mérida. Escultores, canteros, picapedreros y carpinteros, trabajaban en cuadrillas itinerantes, pertenecientes a un gran taller. Así, los arquitectos debían tener bastante comunicación entre ellos y debieron adquirir un papel importante en coordinar y mandar a un gran número de artesanos, a los que conocía muy de cerca.

Actualizado 19/02/08

   © Contenido: Francisco Ortega Andrade|